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I.E.S. Séneca Consejería de Educación  
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24.06.2013

Jueves 27 de junio de 2013

Recogimos a Dani y Pepe en la estación central de trenes y visitamos un patio junto a la muralla donde se concentraban talleres artesanales medievales. Seguimos nuestro camino en dirección al centro y visitamos la iglesia gótica de San Lorenzo, donde pudimos admirar una espléndida escultura de la Anunciación. En la fachada principal destaca un magnífiico rosetón conocido como la "Estrella de San Lorenzo". En uno de sus laterales se puede ver un monumento conmemorativo a los prisioneros del campo de concentración de Flossenbürg, quienes fueron obligados a trabajar en canteras de granito, tallando grandes losas que sirvieron para construir la gran avenida del complejo de congresos nazi donde los soldados desfilaban. Se conseguía así que todos fueran perfectamente alineados y con el mismo paso.

En la plaza del mercado se encuentra la Schöner Brunnen, una fuente con estructura piramidal donde se refleja la concepción teocéntrica de la sociedad medieval. En la reja que rodea la fuente hay dos anillas doradas. Cuenta la leyenda, que a quien gire una vez la anilla, se le cumplirán tres deseos, pero a quien la gire tres veces, la vida le ofrecerá muchos hijos. Visto el número de veces que todos nuestros alumnos giraron la anilla, nos tememos que las aulas estarán vacías en las generaciones venideras.

En el ayuntamiento de Nürnberg descendimos a las profundidades de las mazmorras medievales, donde hasta principios del siglo XIX se torturaba sistemáticamente a ladrones, estafadores, timadores, desertores y pirómanos. Viendo los instrumentos de tortura, los niños se dieron cuenta de lo imaginativo y brutal que puede llegar a ser el ser humano.

Al ser el último día, les dejamos la tarde libre para que compraran los regalos e hicieran sus maletas, tarea ardua cuando el tamaño de la maleta es inferior al número proporcional de elementos que se pretende introducir en ella. Una vez conseguida la hazaña, la cámara fotográfica le juega una mala pasada a Carlos Juan, ya que decide desaparecer sin permiso, obligándole a deshacer la maleta. Pareciese que ésta hubiera estallado, repartiendo por toda la habitación un sinfín de elementos, dando la sensación de una batalla campal. Mientras tanto la cámara observaba los acontecimientos oculta bajo la almohada.

Al tratarse de la última noche, los alumnos tienen el firme propósito de permanecer despiertos. A las dos les venció el sueño pero no cejaron en su empeño, encomendándole a Esteban, a propuesta de Rubén, la tarea de despertarlos a las tres para proseguir con su vigilia. No todos estuvieron dispuestos a tamaño sacrificio y siguieron durmiendo.

FOTOGRAFÍAS