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Textos expositivos

Miércoles 4 de febrero de 2009

¿Existe la inmunidad? (1)

Los virus constituyen los enemigos más formidables del hombre y se han mostrado absolutamente invulnerables al ataque de los medicamentos o a cualquier otra arma artificial. Y aun así, el hombre ha sido capaz de resistir contra ellos, incluso en las condiciones más desfavorables. El organismo humano está dotado de im-presionantes defensas contra la enfermedad.

Analicemos la peste negra, la gran plaga del siglo XIV. Como es bien sabido, atacó a una Europa que vivía en una aterradora suciedad carente de cualquier concepto moderno de higiene, sin instalaciones de cañerías de desagüe, sin forma alguna de tratamiento médico razonable, una población aglutinada e indefensa. Claro que la gente podía huir de las aldeas infestadas, pero el enfermo fugitivo tan sólo servía para propagar las epidemias más lejos y con mayor rapidez. Pese a ello, tres cuartas partes de la población resistieron con éxito los ataques de la infección. En tales circunstancias, lo realmente asombroso no fue que muriera uno de cada cuatro, sino que sobrevivieran tres de cada cuatro.

Es evidente que en el cuerpo existe eso que se llama resistencia natural a cualquier enfermedad, la inmunidad.

¿Existe la inmunidad? (2)

Es evidente que existe en el cuerpo existe eso que se llama inmunidad, esto es, la resistencia natural a cualquier enfermedad.

Una prueba de ello la obtendremos analizando el caso de la peste negra, la gran plaga del siglo XIV. Como es bien sabido, atacó a una Europa que vivía en una aterradora suciedad carente de cualquier concepto moderno de higiene, sin instalaciones de cañerías de desagüe, sin forma alguna de tratamiento médico razonable, una población aglutinada e indefensa. Claro que la gente podía huir de las aldeas infestadas, pero el enfermo fugitivo tan sólo servía para propagar las epidemias más lejos y con mayor rapidez. Pese a ello, tres cuartas partes de la población resistieron con éxito los ataques de la infección. En tales circunstancias, lo realmente asombroso no fue que muriera uno de cada cuatro, sino que sobrevivieran tres de cada cuatro.

Y es que el organismo humano está dotado de impresionantes defensas contra la enfermedad. Los virus constituyen los enemigos más formidables del hombre y se han mostrado absolutamente invulnerables al ataque de los medicamentos o a cualquier otra arma artificial. Y aun así, el hombre ha sido capaz de resistir contra ellos, incluso en las condiciones más desfavorables.

ACTIVIDAD: ¿Cuál de los dos textos está en orden deductivo y cuál en orden inductivo? Justifica la respuesta.

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