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I.E.S. Séneca Consejería de Educación  
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Castro Dozon - Lalin

Tercera etapa

Lunes 22 de marzo de 2010

Fotografias

Ruta Séneca-Xacobeo 2010

Cronica del profesor Don José Torres Hurtado

Tercera etapa: Castro de Ozón- Estación de Lalín, 16 Kilómetros.

Domingo, 21 de marzo. A las siete de la mañana se encienden las luces en el “Pavillón Deportivo” de Cea. El día amanece nublado pero sin la lluvia intermitente de las dos etapas anteriores. Sobre las nueve de la mañana los autobuses nos trasladan hasta Castro de Ozón donde, tras la habitual arenga de Don Antonio Bravo, nos ponemos en camino escoltados por el coche de la policía nacional, porque la primera parte del recorrido discurre a la vera de la carretera nacional, que hemos atravesado varias veces. Las nubes se disipan poco a poco, el sol empieza a lucir a partir del Alto de Santo Domingo, de 700 metros de altitud. Los senderos andaderos, sin barro, casi siempre cuesta abajo y el paisaje espectacular: Santiago nos ha recompensado el esfuerzo de dos días de lucha contra la llovizna y el barro. ¡Ha merecido la pena! Hacia las dos y media llegamos a Xiesta, pequeño casería cercano a Lalín y rodeado de verdes prados. Aquí comemos. El sol luce ya con fuerza. Entre las viandas, un buen bocata con el famoso pan de Cea y, para que no falte ningún elemento de la estampa bucólica, aparece un pequeño rebaño de vacas que se ponen nerviosas al ver tanta gente. Mientras escribo esto, sentado al sol, sobre la hierba, Doña Rosa López hace de madraza con unas niñas de primero y les reorganiza la mochila. Doña Leonisa, una anciana lugareña, da comida, agua y conversación a un grupo de alumnos de segundo de la ESO y está encantada de lo educados y amables que son. También un matrimonio, Isolino Rodríguez y María Isaura Pájaro, sacan una tarta para un grupo que comía ante su puerta. Antes de marcharnos de este lugar, tan acogedor por su clima, sus campos y sus gentes, Don Antonio nos ha reunido a todos a la puerta de la casa de estos espontáneos anfitriones y les ha agradecido este detalle que tanto dice de la hospitalidad de estas buenas gentes que jalonan el Camino. Seguimos unos tres kilómetros y llegamos sobre las seis a la estación de Lalín. Allí nos esperan los autobuses y a las siete llegamos al polideportivo de Silleda, donde pernoctaremos.

Crónica de Carlos Romero Villareal. 1º de bachillerato E

Hoy toca la tercera jornada del camino, que marca lo que sería la mitad del recorrido. En mi opinión, hemos pasado ya los perores días, el primero por el cansancio físico y el segundo, por el mental, pero ahora afrontamos la jornada con más optimismo y fuerzas que nunca, quizás porque ayer la etapa fue más corta de lo esperado.

Desde que nos despertamos hasta antes de empezar a andar, queremos destacar que echamos de menos las tostadas con aceite, porque llevamos tres días tomando lo mismo.

Hoy el tiempo está genial, por fin podemos sacar las gafas de sol para refugiarnos de sus rayos. Además, la temperatura es ideal, ni calor ni frío: se nota que hoy comienza la primavera.
Hemos seguido un muy buen ritmo: a la hora de comer habíamos recorrido ya unos diez kilómetros. Aunque se supone que hoy que la etapa era sobre todo de descenso, antes de comer nos enfrentamos a una tremenda colina convertida en barrizal. Tras la comida, durante la cual tuvimos que apañárnoslas para evitar el sol, nos reunimos a las cuatro y media. Entonces D. Antonio nos felicitó por el comportamiento mostrado y agradeció a una familia del pueblo por su colaboración: repartir agua e incluso dieron pasteles que nos supieron a gloria.

Retomamos el andar para terminar esta jornada, de la que nos quedaba ya poco. Llegamos a la estación de Lalín, donde nos recogieron los autocares y nos trajeron al polideportivo desde donde destacamos los hechos más sobresalientes que nos han ocurrido.

Todos esperamos el momento de llamar a nuestros padres para ponerlos al corriente y decirles lo bien que nos lo estamos pasando en esta ruta y recordar a todos aquellos estudiantes de nuestro Instituto, que no han querido o no han podido venir, que esta experiencia es y será única en nuestras vidas.

¡ Ánimo caminantes que ya queda poco para llegar a Santiago!

Crónica de Gema Rodas Cuevas de 2º de E.S.O. B y María Berral Gíl de 2º de E.S.O D.

Hoy el día nos recibió con un esplendido sol, permitiéndonos disfrutar de una buena jornada, cosa que no ocurrió desde la primera. Abandonamos definitivamente el primer polideportivo, y viajamos durante un rato en autobús, hasta llegar al punto donde deberíamos haber terminado la segunda etapa para comenzar la tercera. En ésta, como de costumbre, según íbamos pasando por los pueblos, la gente se asomaba a sus ventanas y nos observaba con cara sorprendida; incluso una anciana se atrevió a corregir a nuestro respetable Jefe de Estudios, enredándose en una cómica conversación en la que ninguno entendía lo que decía el otro. Trataba de una Iglesia de la que estábamos poco informados y esta mujer sí nos pudo aportar los datos que precisábamos.

Tuvimos un buen tramo llano por carretera, pero después nos aventuramos involuntariamente en un barrizal, llenándonos de barro hasta los ojos; así que, padres y madres, no os asustéis cuando veáis nuestra maleta repleta de ropa sucia.

Tras salir de este contratiempo, que hizo a todo el mundo maldecir a nuestras “autoridades”, nos dieron la feliz noticia de que podíamos parar hacer el descanso largo de dos horas. Sin embargo todavía nos espera una desagradable sorpresa: habichuelas frías con unos “elementos” no identificados ( los profesores querían hacernos creer que era carne), acompañados de un extraño sándwich en el que pimientos y mayonesa se mezclaban de forma singular. ¿Quien nos habría dicho que algún día desearíamos un potaje de casa?. Queridos padres, al leer esto pensareis que nos habrán lavado el cerebro, nos habrán torturado o que tenemos fiebre; pero nada de eso. En realidad aquí estamos aprendiendo a valorar lo que tenemos y de lo que en este carecemos , también a apoyarnos todos mutuamente, y a convivir aceptando los pros y los contras de cada persona, y también nos estamos percatando del valor real del dinero y del esfuerzo que vosotros hacéis para darnos cuento queremos. Bueno dejemos de ser tan sentimentales y continuemos nuestras crónicas del día.

Cuando terminamos la comida y aún nos sobraba tiempo libre, la mayoría de las personas se acercaban al único bar del pueblo para comprar y sellar la Compostela. Pero, como no, en el corto trayecto (de unos 20 metros) dio tiempo de que surgieran varios imprevistos. Una chica se acercó decidida hacia una vaca que se había situado en medio del camino sin tener encuenta su tamaño, y cuando quiso darse cuenta estaba corriendo junto a otros chicos con el animal pegado a sus talones. También tuvimos una inesperada visita de una familia e ovejas que obligó a marcharse a un considerable grupo de alumnos que disfrutaban del sol tendidos en la hierba, es decir en su comida.
Finalizamos el descanso y recorrimos los pocos kilómetros que nos quedaban. Cuando llegamos al sitio donde estaban los autobuses vimos recompensado nuestros cansancio con unas magdalenas, aunque esta vez sin batido. Subimos al transporte y realizamos un trecho hasta un pueblo llamado Silleda. Allí nos alojamos en un nuevo polideportivo, sinceramente peor que el primero, y, mientras se terminaba de organizar todo, nos fuimos a ver un partido de fútbol femenino que se jugaba afuera.
Después de las duchas ,agotados ,cenamos y nos fuimos a descansar de un día cargado de contratiempos.