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Teatro. Tragedia. Generación del 27. 1936

LA CASA DE BERNARDA ALBA, Federico García Lorca

Sábado 5 de marzo de 2011

ACERCAMIENTO A "LA CASA DE BERNARDA ALBA"

La casa de Bernarda Alba fue la última obra dramática escrita por Federico García Lorca. El autor la acabó en junio de 1936, tan sólo dos meses antes de morir asesinado al estallar la Guerra Civil. La pieza, estrenada en Buenos Aires en 1945 por la compañía de Margarita Xirgu, no pudo representarse en un escenario español hasta 1964. Desde entonces se ha convertido en obra clásica del repetorio teatral contemporáneo, en nuestro país y fuera de él.

Pero, ¿de dónde le surge la idea de esta obra a García Lorca? y, ante todo, ¿de qué habla La casa de Bernarda Alba? Así se explica Javier Vallejo, crítico del diario EL PAÍS:

¿Cuánto hay de cierto en "La casa de Bernarda Alba"? Leyéndola a sus amigos, Lorca les dijo: "Mirad, mirad, ni una gota de poesía. Es la pura realidad". Ni tragedia ni drama: un documental, añadió más tarde. Su protagonista está inspirada en Frasquita Alba, vecina de Asquerosa, pueblo granadino que tras la Guerra Civil fue rebautizado como Valderrubio para evitar a sus naturales el gentilicio que les había caído en suerte. La casa de Frasquita y de sus hijas, fruto una de ellas de su primer matrimonio, daba patio con patio con la del tío de Lorca y compartía con ella un pozo seco en cuyo brocal el poeta se agazapó a menudo para escuchar las disputas de las chicas. Cuenta Marcelle Auclair en "Enfance et mort de García Lorca" que un tal Pepe de la Romilla pretendía a la mayor, rica heredera, mientras amaba a la pequeña en secreto. Como el modelo de los personajes de "La casa de Bernarda Alba" era tan evidente, la familia del poeta intentó convencerle de que les cambiara el apellido. Los García y los Alba, terratenientes, fueron rivales y tuvieron no pocas disputas. No estaba el horno para bollos. Entre las causas que precipitaron el asesinato de Lorca, se añade la vendetta por haber escrito esta obra.

La casa de Bernarda Alba tiene una dimensión realista y otra simbólica: está más cerca de Casa de muñecas de Ibsen, paradigma del naturalismo teatral “a la europea”, que de La malquerida de Jacinto Benavente, naturalismo ruralista de cuño conservador y moralizante “a la española”. La casa quiere ser un drama "trágico", en el que, detrás de la anécdota argumental, se sugiera la fuerza funesta del destino; la derrota del ser humano enfrentado a la opresión; la gravedad dolorosa en que vive su existencia cada personaje; el lenguaje seco y sencillo, pero profundamente lírico de los personajes; la encarnación del coro clásico en figuras individuales como las mujeres del servicio y de la abuela, etc. Se trata de una obra perfectamente representable según los moldes del drama comercial de la época, pero cuya dramaturgia contiene poderosos elementos de la tragedia clásica actualizados, modernizados.

Nueve mujeres -sigue explicando Javier Vallejo- encerradas en un caserón, un macho dominante recién enterrado y otro que ronda puertas y ventanas buscando mejor dos huecos que uno. (…) "La casa de Bernarda Alba" habla del determinismo y la herencia, del instinto como motor femenino y del cálculo que preside las decisiones masculinas, y las que toma Bernarda, luto de por medio, son las de un pater familias. De entre sus cinco hijas, Pepe el Romano, veinteañero del que todas ellas hablan admiradas, escoge a la hermanastra cuarentona, por ser heredera única de la hacienda familiar, mientras tiene amores secretos con la pequeña. (…).

Bernarda es una madre terrible con un orgullo de clase desmesurado, con un miedo al qué dirán que le transpira por todo el cuerpo, y con unas normas de sometimiento filial calcadas de las que sus padres tuvieron con ella. La impotencia, el miedo, la identificación inconsciente con la mentalidad de la madre, la igenuidad, la estulticia, las envidias y los rencores, todo ese magma de almas atormentadas, es el mundo de las cinco hijas, solo resquebrajado por el anhelo sexual de la pequeña, Adela, heroína trágica y romántica. El choque entre la madre protagonista y la hija pequeña es el de de Eros y Tánatos: el deseo frente al qué dirán, o sea, frente a la muerte que envuelve todas las convenciones sociales de una educación familiar y de la mentalidad de un pueblo de la España profunda, de la Andalucía profunda de los años 30. La abuela, personaje dionisíaco, encerrada con llave, aparece de repente en escena, como otra forma de encarnarse el coro griegro, para avisar de lo que les espera a sus nietas si no se rebelan contra la madre.

También el profesor y poeta Luis García Montero nos da aquí una lúcida visión sobre la obra

En 1987 el director Mario Camus hizo una adaptación de la obra para el cine. Véase aquí un fragmento). En 2009, el TNC, Teatro Nacional de Cataluña, llevó a cabo otro montaje de la obra, con la actriz Nuria Espert como Bernarda. En 2014 Irina Kouberskaya y Hugo Pérez de la Pica dirigieron una nueva versión con una dramaturgia muy innovadora. Abajo foto parcial del cartel de este montaje.

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