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Lírica. Verso. Modernismo y Generación del 98. 1912-1917

CAMPOS DE CASTILLA. Antonio Machado

Jueves 2 de febrero de 2012

CAMPOS DE CASTILLA
(1912-1917)

Se ofrecen a continuación orientaciones para interpretar y comentar diversos poemas de Antonio Machado, especialmente en el nivel de bachillerato. Cada poema ofrece, además, enlaces en los que aparecen otros análisis más o menos afortunados.

Introducción. Dos artículos sobre este libro: Ángel González y Luis García Montero

Los poemas

1. RETRATO
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. Confesión del autor sobre su vida y su obra. El autor traza su etopeya vital y poética. Principios éticos y estéticos de Antonio Machado. Declaración del autor acerca de los principios que rigen su actitud ética y poética. NOTA DE LECTURA. El autor pasa revista a su vida en orden cronológico (pasado, presente, momento de morir) y, al hilo de ello, intercala diversas reflexiones acerca de las actitudes morales y estéticas que sostiene como escritor y como hombre. En conjunto, lo más significativo del poema es el hecho de que tales normas éticas (morales) valen también como normas estéticas o poéticas, y viceversa. Hay un fondo común que lo impregna todo, y que puede sintetizarse en la imagen de un "ciudadano responsable", que vive como escribe y escribe como vive. El poema acumula una enorme variedad de sugerencias al respecto: ajeno a las complacencias melancólicas, pudoroso y discreto, de talante republicano, sincero y bondadoso (bondad entendida como rectitud de conciencia), amigo de la verdad y la sencillez; contrario a los excesos y a las imposturas poéticas y estéticas (en su momento representadas por el esteticismo radical de ciertos modernistas, esteticismo en el culto exagerado al lenguaje y a los excesos vitales); introspectivo y solitario, pero que busca cordialmente a los otros; orgulloso y responsable de su obra y su oficio (pues se esfuerza por no deberle nada a la sociedad); un hombre y un poeta que distingue su figura pública de su mundo privado, que se niega en redondo a sentirse un ser excepcional, superior o al margen de los demás, como se sentían o decían sentirse casi todos los poetas de principios de siglo, modernistas beligerantes contra la sociedad que les tocó vivir, pero desinteresados por asumir responsabilidades personales o cívicas de ninguna clase. Lo novedoso de Machado es, pues, el retratar en sí mismo un modelo de conducta íntima y social, modelo donde la poesía es inseparable del compromiso cívico, algo que en su época no era nada habitual, ni en el mundillo poético ni en el político. Enlaces de interés acerca del poema: 1,2, 3, 4 y 5 (Jorge Urrutia. "Bases comprensivas para un análisis del poema «Retrato»". Cuadernos hispanoamericanos. Homenaje a Manuel y Antonio Machado. nº 304-307 (Tomo II). 1975-1976. Madrid, pp. 920-943.

2. A ORILLAS DEL DUERO
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. El paisaje castellano visto con amor y dolor. Triste y emocionada meditación sobre la pobreza y la decadencia de Castilla. Mirada de desaprobación y afecto sobre la triste realidad de los campos castellanos. NOTA DE LECTURA. El poema relata una trabajosa ascensión hasta los altos de alguna de las colinas que rodean Soria. Estamos en pleno verano y un “sol de fuego” cae sobre los campos. Desde allí se dominan la ciudad, la llanura mesetaria y el río Duero que la cruza. La mirada panorámica ganada con la altura y la distancia -propia de un plano general cinematográfico- nos aleja de la realidad, selecciona y depura diversos elementos del paisaje, y, finalmente, se diluye en una meditación donde afloran el dolor y el cariño (no exentos de censuras) ante el pasado y el presente de Castilla: la historia idealizada de un perdido esplendor se contrapone a la inercia espiritual del presente, dominado por la pobreza y la decadencia. Concluida esta reflexión, el poeta -mientras atardece- parece retomar el camino de vuelta. El poema intenta equilibrar con éxito desigual la descripción objetivadora (con matices subjetivos muy expresivos) del paisaje, la simbolización historicista de este, y el lamento y la denuncia moral, social y económica de Castilla: frente a momentos donde la sencillez expresiva y la intensidad emocional se consiguen plenamente, en otros, prevalecen el retoricismo y el prosaísmo. Enlaces de interés acerca del poema: 1

3. POR TIERRAS DE ESPAÑA
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. Retrato despiadado y doloroso de las lacras del hombre castellano. Vacío y degradación del paisaje y del alma de los castellanos. NOTA DE LECTURA. En contraste con la sucinta alusión paisajística del título, el poema ofrece una pintura negra, cargada de dolor y pesimismo, que registra las formas de vida, las conductas y la personalidad (en un retrato pleno, compuesto de prosopografía y etopeya), así como el "numen" o alma eterna, de las gentes de Castilla y, por extensión, de España. En principio, el poema surge como una reacción (mezcla de lamento y protesta) contra el salvajismo de quienes queman intencionadamente los bosques. De aquí extrae Machado una amplia reflexión etnológica en que conecta la decrepitud y decadencia del paisaje con la decrepitud y decadencia (moral y espiritual) del hombre castellano, reflexión, según la cual, los españoles no serían sino la personificación de su entorno natural, siguiendo el concepto determinista de “intrahistoria” de Unamuno. Pero además, el hombre y el paisaje no son realidades solo del presente sino que tienen raíces en la historia, en un pasado (igual de bárbaro y violento) que condiciona y aplasta el presente. Al final, lo que nos muestra aquí Machado es una visión determinista y sin esperanza de Castilla y, por extensión, de España, ya que es el poblador de estos campos quien, al destruir su hábitat natural y al aniquilar -como Caín- a sus paisanos (a sus “hermanos” de tierra y de vida), se destruye a sí mismo sistemáticamente, provocando un vacío irreparable, vacío en el paisaje (los campos arrasados) y vacío en el alma, como espejo patético del otro. En conjunto, y a pesar de la verdad y la sincera indignación que encierra el mensaje del poema, al lector le queda la sensación de que las invectivas de Machado resultan, por su carácter generalizador y por la sublimación determinista, no solo exageradas sino también, en gran medida, erróneas. Enlaces de interés acerca del poema: 1

4. EL HOSPICIO
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. Abandono y tragedia humana de los hospicianos. Abandono y proximidad de la muerte en torno al hospicio. Desolación y tristeza por el paso del tiempo y la proximidad de la muerte. Desamparo y abandono de los hospicianos. NOTA DE LECTURA. El poeta describe el aspecto externo de un ruinoso hospicio. En un punto de la descripción, observa unos “rostros pálidos, atónitos y enfermos” -pensamos de inmediato que son internos- quienes, a falta de cosa mejor que hacer, se asoman a un “ventanuco” a contemplar el paisaje exterior, unas veces las lejanías de la sierra, otras, la nieve que cae. Tanto los elementos descriptivos seleccionados (aves, torres, ventanuco, sierras, nieve, etc) como el lenguaje empleado dejan poderosas sugerencias simbólicas. El poema, que es muy sobrio y evita en todo momento la sensiblería, se organiza a través de dos miradas sucesivas: la del poeta, desde la calle hacia el caserón del hospicio y la de los internos hacia el paisaje exterior, una vez que el poeta se ha topado con sus caras. El poeta muestra primero la miseria, el abandono, la vejez, la soledad y sordidez, lo carcelario del lugar, para, después, sugerir la brutal tragedia humana que se esconde tras sus paredes. Si el caserón todo connota, finalmente, la muerte; el aspecto y las miradas de quienes lo habitan connotan una frustración radical de futuro inalcanzable y vida fracasada en medio de la resignación y el desamparo. La alusión a los rostros tras el ventanuco es, pues, la nota emotiva del poema, la que subjetiviza la descripción y la dota de un lirismo triste que despierta en el lector una reacción compasiva.Enlaces de interés acerca del poema: 1 y 2

5. EL DIOS IBERO
Enlaces de interés acerca del poema: 1 y 2 (Apartado 1.4.3.2., "El tema del cainismo")

6. ORILLAS DEL DUERO
Enlaces de interés acerca del poema: 1 y 2

7. ¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,...
Enlaces de interés acerca del poema: 1

8. UN LOCO
Enlaces de interés acerca del poema: 1 (Apartado 1.4.3.3., "Dos retratos expresionistas") y 2

9. FANTASÍA ICONOGRÁFICA
Enlaces de interés acerca del poema: 1

10. UN CRIMINAL
Enlaces de interés acerca del poema: 1 (Apartadado 1.4.3.3., “Dos retratos expresionistas”)

11. AMANECER DE OTOÑO
Enlaces de interés acerca del poema: 1

12. NOCHE DE VERANO
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. Impresión de soledad y serenidad producida por el paseo nocturno en un pueblo desconocido. Serenidad contemplativa y desasosiego anímico durante un paseo nocturno por un pueblo desconocido. Impresiones durante el paseo nocturno por un pueblo. NOTA DE LECTURA. El poeta describe la impresión que le causa la plaza de un pueblo desconocido (un poblachón castellano, podemos pensar), a altas horas de la noche, en pleno verano. Contempla primero los detalles del entorno que le rodea; y después (en los dos últimos versos), se contempla a sí mismo. Todo el poema es un juego, sutil y complejo, de contrastes, de connotaciones antitéticas (hermosa noche/viejo pueblo; anchurosa plaza/amplio rectángulo desierto; negras sombras/blanca arena), que sugieren una tensión, una suerte de incertidumbre o angustia, en el alma del poeta. En realidad, bajo la apariencia de una descripción objetiva, causada en cierto modo por la novedad, por la sorpresa de un lugar desconocido, el poema da a entender que el yo poético, dominado por la angustia, la soledad y la falta de vínculos con la realidad (según dice en los dos últimos versos), buscaría, sin conseguirlo, una suerte de armonía racional en la realidad contemplada; como si la quietud y el orden de las cosas descritas, con sus formas y volúmenes precisos y con la unidad tangible y perceptible del conjunto, sirvieran para aliviar su inestabilidad emocional, esto es, como si la atenta observación de las cosas reales y objetivas le permitiera alcanzar un estado de conciencia sólido y firme que lo curara o salvara, en cierto modo, de las pesadumbres de su ánimo.

13. CAMPOS DE SORIA
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. Tristeza y amor ante los campos de Soria. Identificación cordial del alma del poeta con la naturaleza soriana. El poeta exalta su emocionado sentir ante las tierras de Soria. NOTA DE LECTURA. Leído de corrida, este extenso poema (dividido por el autor en 9 partes) se nos presenta como una especie de retablo poético, es decir, un conjunto de cuadros o escenas de diferente tema que coinciden en un asunto general, unificador: los paisajes o campos sorianos y sus gentes. Leído con más atención, vemos que cada uno de estos cuadros formaría un poema con cierta independencia dentro de todo el conjunto. Así, el primer poema, que funciona como una descripción de los campos sorianos, al modo de un reportaje poetizado, abarcaría las partes I,II,III y IV; el segundo poema, de base narrativa (una escena invernal acerca de la humilde familia de un mesón campesino), se corresponde con la parte V; el tercero, que coincide con la parte VI, es una descripción valorativa de la ciudad de Soria (valoración abiertamente negativa, con una nota final de afecto); y, por último, el cuarto poema (partes VII, VIII y IX, según el autor) es una emocionada declaración de amor por las tierras y las gentes sorianas. Visto de nuevo en conjunto, el poema presenta tres rasgos sobresalientes: a) el detallismo descriptivo, o sea, la minuciosidad con que se seleccionan tanto los elementos del campo (naturales y cultivados) como las escenas humanizadas; b) las proyecciones temporales sobre el paisaje (unas veces como la huella del paso del tiempo visible en los ciclos de las estaciones, otras como impresiones del instante o del día, y otrás más como alusiones a un presente sin historia, esencial, a una historia detenida o al deseo de un vago porvenir dichoso); y c) ante todo, el tono con que poeta se refiere a este mundo castellano (de “paisajes” y “paisanaje”, como diría Unamuno), un tono donde se unen tres actitudes, la contemplación (objetivadora e idealizadora), la meditación (en forma de denuncia de la miseria y el atraso histórico de Soria) y la identificación cordial (afectiva), que desembocan en una “simpatía emotiva”, compuesta, como dice el poema, de amor y tristeza, o sea, de melancolía. De hecho, se puede decir que el poema sigue un proceso de interiorización del paisaje según el cual, la mirada y los pensamientos se van replegando para dar paso, en el último cuadro del poema (partes VII,VIII y IX), a la intensa expresión de un sentimiento profundo de identificación con el mundo contemplado, es decir, a la comunión de dos almas, la del paisaje y la del propio poeta. Enlaces de interés acerca del poema: 1, 2 y 3 (sólo la estrofa VII).

14. LA TIERRA DE ALVARGONZÁLEZ: poema y
cuento-leyenda
Enlaces de interés acerca del poema: 1 (Apartado 1.4.4., “Hacia un nuevo romancero: La tierra de Alvargonzález”), 2 y 3 (Fuente.- Antonio Martínez Menchén. "La tierra de Alvargonzález en la
poética de Antonio Machado". Cuadernos hispanoamericanos. Homenaje a Manuel y Antonio Machado. nº 304-307 (Tomo II). 1975-1976. Madrid.)

15. A UN OLMO SECO
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. Deseo por superar el temor de la muerte. Ilusión de la vida frente a la inminencia de la muerte. NOTA DE LECTURA. El poeta empieza expresando su sorpresa ante esas pocas hojas verdes que le han nacido a un olmo a punto de morir; después, dialogando imaginariamente con el árbol, expresa la urgencia por anotar la hermosura (la gracia) de aquellas, antes que el olmo, ya muerto, se extinga por acción de la naturaleza o del ser humano; y por último, en los tres últimos versos, proclama su esperanza, su intensa esperanza, de que se produzca otro milagro (suponemos que similar a este que ha obrado la primavera, o al menos relacionado con él). Se ha dicho con razón que todo el poema, fechado en mayo de 1912, y especialmente estos últimos versos, aluden, indirectamente, a la esperanza de que Leonor, su mujer, ya entonces gravemente enferma, recuperara la salud. Pero, además, el poema sugiere un paralelismo entre la poesía y el tiempo, y el alma y los deseos. El vivo sentimiento de la naturaleza (desencadenado por la sorpresa de los brotes verdes en un tronco sin vida) y la certidumbre anticipada -prolepsis- de lo que le va a ocurrir al árbol una vez muerto enlazan de inmediato con el deseo vehemente (reiteración anafórica del Antes que) de recoger, mediante la palabra, ese minúsculo impulso de vida que pronto va a ser irreparablemente segado. El poeta sabe que los ciclos naturales, aparentemente eternos, no se van a restaurar en este olmo, y que la primavera, símbolo transparente del renacer de la vida, no regresará a él. Deducimos entonces que la función de la poesía (es decir, de las palabras que el poeta quiere anotar en su cartera) sería dejar constancia, dar urgente testimonio (en una suerte de emocionado homenaje de despedida) de ese último chispazo de hermosura, repitiendo en el recuerdo humano, en el alma, el mismo efecto milagroso que la primavera ejerce sobre una materia casi muerta, esto es, deteniendo (bien que engañosa, ilusoriamente) el paso irrevocable del tiempo, salvando de la segura muerte una hemosa huella de vida. Pero, al cabo, esta confianza en la poesía no es suficiente porque lo que el poeta (mi corazón, metonimia) desea de verdad no es la salvación del olmo, sino que -según rezan los tres últimos versos- la primavera obre “otro” milagro (o sea, un segundo milagro o un milagro sobre otra cosa que no es el olmo), esto es, un suceso extraordinario y maravilloso, relacionado con la "la luz y la vida", es decir, perfectamente imposible. Los deseos íntimos y las esperanzas personales (la felicidad, la alegría, la serenidad, la salud etc) pueden ser tan intensos y tan necesarios para el corazón herido, que pueden llegar a engañarnos, haciéndonos creer que lo imposible acaso ocurra. Los tres últimos versos no solo aluden, pues, a la esperanza del poeta de que Leonor se restablezca sino a que, en la vida, hay espejismos e ilusiones imprescindibles para el corazón porque son profundamente legítimos, sentimental y moralmente legítimos; exactamente igual que la poesía, esa clase de palabra, incapaz de vencer a la muerte, pero que puede devolver al ser humano, ilusoria pero también legítimamente, todo el humilde esplendor de la vida ante el poder absoluto de la muerte. Enlaces de interés acerca del poema: 1,2 y 3

16. CAMINOS
Enlaces de interés acerca del poema: 1

17. Allá, en las tierras altas,...
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. Amargo desengaño tras la dulce evocación del amor perdido. Evocación de un pasado dichoso frente a un presente presidido por la tristeza y la soledad. NOTA DE LECTURA. El poema presenta un agudo contraste entre la irrealidad amable y grata del recuerdo, y la realidad dolorosa y amarga del presente: mientras en la lejanía vemos la rigurosa naturaleza soriana, y a la pareja de enamorados que la dulcifica; en el presente nos encontramos con las tierras andaluzas y con el propio poeta, completamente solo; mientras el pasado ocurre en la imaginación del poeta, el presente acontence en la más dura realidad. El poema está organizado para que el contraste pasado/presente solo sea perceptible tras los cuatro últimos versos, y ello con el fin de que la dilación y el retardamiento en el episodio evocativo sirvan para enfatizar la nota, la impresión dolorosa que cierra el poema. A pesar de todo ello, ambos momentos -pasado y presente- se asemejan en el acto de pasear, símbolo de la vida, del curso cotidiano del vivir: si en el primero es el corazón quien vaga evocadora e imaginariamente por los campos sorianos, en la segunda es el yo del poeta quien camina entre olivares polvorientes. Como hace en otros poemas, el poeta no nos dice que esté recordando sino que, de un modo mucho más efectivo y vivo, nos convierte en testigos de la imaginaria escena de enamorados que comparte con la difunta Leonor, nos hace oír sus tiernas palabras y ver sus gestos. Esta forma de presentar el recuerdo, encarnado en una escena por obra del deseo y la imaginación, aproxima los sentimientos del lector a los del poeta: el vacío que siente por la pérdida de su mujer, la fuerza del amor, todavía en carne viva, y la necesidad de olvidar la muerte. Enlaces de interés acerca del poema: 1, 2 y 3.

18. Una noche de verano...
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. Doloroso recuerdo del momento en que expiró Leonor. Evocación dolorosa pero serena de la muerte de Leonor. NOTA DE LECTURA. El poeta evoca el momento en que Leonor, su joven esposa, expira durante una noche de agosto. Silenciosa e indiferente, la muerte entra en la habitación, mata, y sale de ella. El hilo, metáfora de la vida de la esposa, también es aquí metáfora del amor recíproco de la pareja, amor cortado, que nos hace imaginar la soledad en que queda el poeta. A pesar de que habla de un instante biográfico extraordinariamente doloroso, el poema no nos transmite ni perturbación ni desesperación del ánimo sino hondura del dolor y tristeza. Se puede decir que nos hallamos no ante un grito desgarrador de dolor sino ante una queja o lamento contenido, del que llama la atención tanto el aire de canción antigua (se trata de un romance) como el carácter alegórico-maravilloso de la escena. Estos dos factores nos hacen pensar de inmediato en que la fuente de inspiración del poeta es precisamente la poesía popular tradicional, de origen medieval, de la que el romancero viejo es una de las líneas dominantes que llega con fuerza a los poetas del s. XX. El poema, como han señalado diversos estudiosos, es una recreación o versión libre del romance anónimo del enamorado y la muerte (s. XV). La personificación de la muerte, el marco espacio temporal (la noche, la casa, el balcón) y la metáfora del hilo que une a los amantes así lo demuestran. La elección de este modelo métrico y retórico, el romance, se debería al afán de Machado por atenuar, suavizar el dramatismo del hecho representado, y ello mediante el efecto que produce el ritmo juguetón, casi de canción infantil del poema, y mediante la presentación de la muerte de la persona amada bajo la apariencia de un suceso alegórico-maravilloso (y por tanto, imaginario) y bajo las resonancias líricas de un relato ya literaturizado, poetizado previamente por la tradición.

19. En estos campos de la tierra mía...
Enlaces de interés acerca del poema: 1 y 2

20. A JOSÉ MARÍA PALACIO
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. Nostalgia por la tierras sorianas y por el amor de Leonor. Evocación nostálgica de la primavera soriana y del amor perdido. NOTA DE LECTURA. El poeta escribe una carta poética (una epístola) a su amigo J. M. Palacio donde recuerda nostálgicamente la tierras de Soria. Lo más especial del poema es el tono conversacional, determinado por el hecho de ser una carta a un amigo íntimo, con el que se puede hablar de todo y de nada, y al que se le puede pedir que haga un recado, como se dice en los últimos versos. Las sucesivas conjeturas, en forma de preguntas al interlocutor, acerca de lo que estará ocurriendo en los paisajes sorianos, hacen de la carta algo más que una simple evocación: “es -como dice el profesor Sánchez Barbudo- un querer estar allí, un activo echar de menos aquello por lo que se pregunta”. El poema termina con una doble clave biográfica: el Espino, con mayúscula, o sea, un lugar preciso de Soria; y su tierra, es decir, la tierra, como metonimia de la sepultura de alguien conocido por el poeta. Inmediatamente relacionamos los datos y deducimos -pero solo al final del poema- que se trata del lugar donde yace Leonor, y, por asociación, que el cementerio de Soria se llama el Espino. Esto le da un giro al poema, pues comprendemos inesperadamente que no habla de la nostalgia por las tierras castellanas sino del recuerdo de Leonor, y que el recuerdo de ella está latente en todas las preguntas anteriores, de forma que “Es la muerte de Leonor -como explica de nuevo Sánchez Barbudo- lo que hace para él remota, inalcanzable, esa primavera que añora; pero a su vez ese nuevo florecer soriano que imagina envuelve su dolor, haciéndolo más ligero, más contenido”. La evocación minuciosa de esa primavera incipiente, tímida y fugaz pero hermosa, es también una alusión simbólica a la historia de amor que vivió junta a su jovencísima esposa. La historia de Leonor permance en la mente del poeta como la primavera de su vida, de modo que, paralelamente, la primavera de Soria (primavera allí cuando en el sur de España, desde el que escribe el poeta, ya es casi verano) es un pretexto delicioso para que el amigo visite la tumba de la esposa perdida, y le lleve flores. Enlaces de interés acerca del poema: 1, 2, 3, 4, 5 (Ver apartado 1.4.2.), 6 y 8 (Ricardo Senabre, "Amor y muerte en Antonio Machado (El poema «A José María Palacio»)". Cuadernos hispanoamericanos, nº 304-307. Pp. 944-972. Madrid.

21. OTRO VIAJE
Enlaces de interés acerca del poema: 1 y 2

22. POEMA DE UN DÍA. MEDITACIONES RURALES
Enlaces de interés acerca del poema: 1 y 2 (José Ortega. "Nueva reflexión sobre «Poema de un día. Meditaciones rurales». Cuadernos hispanoamericanos. Homenaje a Manuel y Antonio Machado. nº 304-307 (Tomo II). 1975-1976. Madrid, pp. 972-985.

23. LA SAETA
Enlaces de interés acerca del poema: 1

24. DEL PASADO EFÍMERO
Sugerencias de comentario: PARA REDACTAR EL TEMA. Censura al señoritismo andaluz como síntoma de la parálisis nacional. Penuria moral de España simbolizada en la figura del señorito andaluz. NOTA DE LECTURA. El poema es un retrato detallado y colorista de un sujeto genérico, el “señorito” andaluz, personaje de la burguesía rural que abundaba en la época de Machado. La descripción atiende a rasgos físicos, a la indumentaria y las costumbres, así como a ciertas notas biográficas y psicológicas para componer una figura creíble, muy plástica (casi pictórica), perfectamente recortada (identificable) sobre ese fondo social del casino provinciano. No hay en ella, sin embargo, rasgos que sirvan para individualizar o singularizar al personaje de modo que el poeta se centra, primero, en ofrecernos una caricatura amable, una sátira de tono menor de un estereotipo social, de un tipo castizo, para avanzar, en los versos finales, hacia un diagnóstico sociológico y ético de los males del alma española, dentro de los cuales este “señorito” se alzaría como un síntoma extraordinariamente elocuente. La abulia, la pasiva conformidad con el paso del tiempo, la ausencia de ilusiones, la banalidad y la vacuidad conforman la personalidad del tipo humano y, por extensión, del alma de la patria. Así pues, lo que inicialmente es un simple retrato evoluciona gradualmente hacia un diagnóstico descarnado (“mordaz invectiva” que “concluye en sombrío derrotismo”, en palabras del profesor Jiménez Heffernan) de España; específicamente, contra la parálisis de ciertos grupos sociales, aquellos que se solazan en la eternidad y el estancamiento de lo presente, símbolo de podredumbre moral. Enlaces de interés acerca del poema: 1, 2, 3 y 4

25. LOS OLIVOS
Enlaces de interés acerca del poema: 1

26 LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS POR LA MUERTE DE DON GUIDO
Enlaces de interés acerca del poema:
1

27. EL MAÑANA EFÍMERO
Enlaces de interés acerca del poema: 1, 2, 3 y 4

28. PROVERBIOS Y CANTARES
Enlaces de interés acerca del poema: 1 (Apartado 1.4.5.), 2, 3 y 4

29. ELOGIOS

.......... A DON FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS
Enlaces de interés acerca del poema: 1

.......... A XAVIER VALCARCE
Enlaces de interés acerca del poema: 1


Campos de Castilla es el segundo libro que compone las POESÍAS COMPLETAS de Antonio Machado. Para encontrarlas: abrir AQUÍ, y ver documentos adjuntos.

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