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Poemas de SGOP (1)

Domingo 5 de febrero de 2012

SOLEDADES, GALERÍAS Y OTROS POEMAS
(1903-1907)
Comentarios adicionales (I)

He andado muchos caminos — Recuerdo infantil — Fue una clara tarde triste y soñolienta — El limonero lánguido suspende — Orillas del Duero — Yo voy soñando caminos de la tarde — Hacia un ocaso radiante.

He andado muchos caminos.

COMENTARIO 1
Resumen: Un viajero trotamundos (el poeta) ha recorrido infinidad de lugares en los que se ha encontrado fundamentalmente dos grupos de personas. Un primer grupo lo conforma gente soberbia, engreída, malintencionada y sumida en la tristeza, y un segundo grupo de personas que trabaja y disfruta de la tierra, feliz y conforme con lo que ésta le ofrece. Fuente

COMENTARIO 2
Localización
Este poema, a pesar de estar situado dentro de “SGOP”, parece enunciar, con claridad y por adelantado, lo que será la temática y la preocupación de “Campos de Castilla”. Se encuentra ocupando el segundo lugar en el libro; y no apareció en su primera edición, titulada simplemente “Soledades”, que fue editada en 1903.

Aproximación al tema
El tema del texto es el transcurso imparable de la vida; y la diversidad de modos de afrontarla. La búsqueda de la propia identidad y felicidad.
El poema se nos presenta en forma de romance, y es tradicional la adscripción de éste al tono narrativo; en el poema I de la obra se nos presentaba la escena de un reencuentro otoñal entre un hermano venido de un país lejano (verso 4) y su familia, en la sala central de la casa, donde quedan vestigios de la infancia del viajero (Serio retrato en la pared clarea: verso 33) y, en medio de la expectación, golpea el tic-tac del reloj (verso 36), como señal de que el tiempo de ausencia no ha transcurrido en vano.

En este poema II (que funciona como una prolongación argumental o simbólica del anterior) imaginamos al viajero contando su experiencia: ha estado en todos los lugares posibles (1ª estrofa), tal vez buscando algo (versos 21-22 del poema I: "¿Sonríe al sol de oro / de la tierra de un sueño no encontrada...?"). Muy observador de las personas, este caminante ha visto la parte terrible de la vida (’tristes, soberbios, melancólicos borrachos y pedantones’, o sea, chulos o personas aparentemente cultas). Y también ha podido palpar la felicidad en hombres despreocupados ante la existencia, que, en su manera de vivir van dejando que cada experiencia llegue, sin prisa, sin oposición (el juego, el trabajo, el viaje, la muerte).

Al hablar de personajes, debemos mencionar estos dos tipos de personas:
– las que soportan una experiencia vital negativa; a su vez, divididos en cuatro subclases: tristes, soberbios, melancólicos borrachos y pedantes (a los que dedica más saña e ironía el viajero en su juicio).
– las que disfrutan de una experiencia vital satisfactoria y plena; son sólo un tipo, pero realizan muchas actividades, sin ninguna clase de agobio (a los que regala una estrofa de alabanzas nuestro viajero, la última).

Pero también hemos de mencionar al viajero, que en esta composición se nos presenta en 1ª persona del singular, es decir, convirtiéndose así en narrador (testigo) y personaje de su viaje. No sabríamos nada de su físico ni de su edad, si no fuera por el poema I, en el que aparece descrito por el poeta: "Hoy tiene ya las sienes plateadas"... (verso 5)
De su modo de hablar sólo podemos recoger el carácter vulgar y directo de algunas de sus afirmaciones ("Mala gente que camina/ y va apestando la tierra"..., vs13-14; "pedantones al paño", v9,...). Y de su manera de ser, es obligado decir su fiel y profunda observación de la realidad y su búsqueda constante de identidad, de vida plena. Tal vez este haya sido el motivo principal de su viaje.

Los tópicos literarios en los que podemos apoyarnos para la correcta interpretación del poema son:

........ LA VIDA ES UN VIAJE, UNA BÚSQUEDA. El título del libro ante el cual nos encontramos, nos invita a pensar que el viaje machadiano es un viaje interior ("SGOP", 1907). Durante todo el romance, el poeta utiliza elementos inherentes a la vida del viajero ("caravanas", "caminos", "veredas"...), verbos de movimiento ("he andado", "llegan", "cabalgan", "pasan"...), y figuras métricas o retóricas que reproducen de manera efectiva esa inestabilidad y trasiego de todo viaje (el encabalgamiento, el paralelismo, el plural...).

........ EL DEVENIR DE LA VIDA. La aparición de elementos léxicos como he navegado, riberas... invitan a pensar en el viejo tópico de Heráclito: la vida es imparable como un río, o como el fuego. El final del viaje de la vida es la muerte. (¿Qué le esperará a nuestro viajero, una vez regresado a su tierra infantil -poema III- ? - poema IV). Por tanto, reafirmamos el enunciado temático que adelantábamos al comienzo del comentario: la vida es una búsqueda continua; el hombre de todos los tiempos busca conocerse y vivir plenamente (tal vez estas dos inquietudes sean un sólo anhelo).

Sobre la organización del tema, la estructura interna del tema es bastante clara, según lo ya comentado:
1ª parte (del verso 1 al 4): Introducción que nos muestra los ambientes diversos que el narrador ha conocido en su viaje. (Las hipérboles, los plurales y los paralelismos refuerzan esta diversidad y rapidez del viaje).
2ª parte: Descripción (y juicios) de lo vivido (del verso 5 al verso 30). A su vez este apartado se divide en dos:
........ 2ª.a.- la experiencia de lo negativo (verso 5 - verso14): dos estrofas para su descripción y dos versos, una estrofa truncada (...) para su juicio, también negativo.
........ 2ª.b.- la experiencia de lo positivo (verso 15 – verso 30): tres estrofas para su descripción y una estrofa completa, la final, para el juicio, que esta vez se convierte en una verdadera alabanza de la serenidad y la sencillez de las buenas gentes. Este elogio puede ser considerado como una conclusión del poema, puesto que reúne la manera de vivir que el narrador desearía disfrutar. Esta dicotomía entre experiencias vitales podría considerarse demasiado simplificadora, si no estuviera truncada por la presencia del narrador, que en su viaje por la vida y por su interior no ha conseguido ser en plenitud.

Acerca de la métrica
Dentro del género lírico, este poema juega con dos tradiciones literarias españolas: el romance y la copla. Machado distribuye su tirada de versos en estrofillas o coplas de cuatro versos cada una (sinalefas en vs 1, 2, 4, 15, 19, 24, 25 y 26); quiere con ello expresar de manera popular (tradición de la copla) una breve pero densa narración simbólica (la narración es propia del romance en la tradición española del Romancero viejo). Su métrica, por tanto, en principio no es claramente modernista, si admitimos que ésta se caracteriza por la innovación formal. (Debemos destacar un esdrújulo en el v7; esto no permite la adscripción del poema al modernismo tampoco).

Las figuras retóricas
El recurso métrico por excelencia es el encabalgamiento (en total 8, siendo el más abrupto el que va del v9 al v12). La finalidad con que Machado lo utiliza es aportar al texto una sensación de movimiento, de atropello.

Hay numerosas figuras retóricas tradicionales perfectamente combinadas con usos literarios de la lengua, como éstas:
– Paralelismo sintáctico (en los cuatro primeros versos); unido al uso del tiempo pretérito perfecto de indicativo (tiempo que nos acerca la vivencia del narrador y que, además, nos sitúa en la que él considera unidad temporal del poema, su propia vida), a las hipérboles cien mares, cien riberas, a la aliteración pluralizante de /s/ y a la movilidad implícita en ’andar’, ’abrir’ (pionero) y ’navegar’, nos da una estrofa que expresa efectivamente el caos imparable y diverso del viaje de la vida. Y la idea de que el viajero conoce todos los lugares y gentes: lo que nos va a contar tiene desde aquí el signo del testimonio incontestable (lo que él ha visto es lo que hay).
– El tiempo pretérito perfecto de indicativo aparece otras dos veces más en el poema (verso 5 y verso 15), justo en los comienzos descriptivos de cada tipo de personas, para recalcar aún más el testimonio real del viaje. En el resto del poema domina el presente de indicativo, tanto en las descripciones ("miran, callan y piensan/ que saben", vs10 - 11; "que danzan o juegan, / cuando pueden", vs 16 - 17...), como en los juicios del poeta ("Mala gente que camina / y va apestando la tierra"..., vs 13-14; "Son buenas gentes que viven, / laboran, pasan y sueñan", vs 27 - 28), con dos posibles finalidades: acercar aún más lo presenciado al lector, y por tanto, como pretensión de objetividad; y como irremediable presente eterno de la humanidad: determinismo, imposibilidad de un cambio de destino, de clases, de almas, de vivencias...(terrible presente continuo y va apestando la tierra – verso 14). El poema no vuelve al pretérito perfecto al final, para cerrarse; queda abierto en el presente.
– Hay abundancia especial de verbos en los versos 10 - 11: parece favorecer la ironía con que el narrador trata a los "pedantones"; en este caso, los verbos, reforzados con polisíndeton (versos 7, 9, 10, 14) proporcionan un efecto acumulativo de acciones (produce agobio). Sin embargo, esa misma densidad verbal se da en los versos 15, 16, 17, 26, 27..., y, a pesar de tener también polisíndeton, la sensación es de serenidad, indiferencia, tranquilidad.
– Sinestesia o metonimia en "caravanas de tristeza" (verso 6); puede denominarse también hipérbole. El acierto está en provocar una imagen despersonalizada de los hombres tristes, como si su tristeza les hubiera desfigurado. El símbolo de la "sombra negra" (verso 8) nos habla del indiscutible destino del borracho. "Tabernas" es metáfora de cordialidad, con sabor a pueblo y vino (vs 12 y 25-26), de alegría y espontaneidad, en el primer caso y de placer casual, en el segundo; "mula vieja" (v22), además de expresar de nuevo la idea de viaje de manera popular, es metáfora de tradición, de costumbre. ’Descansar’ es, en el verso 30, verbo eufemístico por morir (aunque también es señal de culminación del viaje de la vida, y en ese sentido es coherente con la composición) y "sueñan" es imagen de anhelo y también de felicidad (el hombre feliz duerme a pierna suelta y sueña).
– El uso de este léxico (veredas, pedantones al paño, apestando, en todas partes, sus cuatro palmos de tierra, lomos de mula vieja, días de fiesta, donde no hay vino, agua fresca, buenas gentes, en un día como tantos, bajo la tierra...) recrea deliberadamente la atmósfera, el clima y la simplicidad expresiva de lo popular y de lo rural, el mundo del pueblo llano.
– Intento de hipérbole en versos 23-24: ni siquiera cuando tienen que aviarse o vestirse para la fiesta, viven la experiencia de la prisa, tan cotidiana para nosotros. Usa adverbios y conjunciones de tiempo y de lugar para expresar indiferencia "cuando caminan" -v21- , "Nunca, si llegan a un sitio" -v19-, "Donde hay"... -vs 25-26-. También utiliza epítetos: "buenas gentes"; y adjetivos especificativos de carácter realista: "mula vieja", "soberbios y melancólicos/borrachos", "agua fresca".

El estilo del texto evoca, dentro de un registro culto, algo de rudeza y la sencillez despojada del habla popular, de modo que los puntos suspensivos del verso 14 sea acaso un ataque lingüístico más directo hacia los pedantones. Machado, como muchas veces en su obra, se inclina hacia la profundidad en los contenidos expresados combinándola fluidamente con una aparente pero dificilísima simplicidad en el estilo y la estructura. FUENTE (adaptación)

Recuerdo infantil

COMENTARIO 1
Resumen: En un aula con ilustraciones bíblicas en las paredes, un viejo maestro imparte clases de matemáticas en un día frío, oscuro y lluvioso de invierno. Fuente

COMENTARIO 2
RESUMEN
Antonio Machado recuerda con nostalgia la monotonía de las clases que recibía de niño en el colegio. Más concretamente describe el aula con un cartel que representa a Caín y Abel, el maestro viejo y enjuto, y el coro de niños que, en las tardes lluviosas de invierno, repetía cantando la lección de matemáticas.

TEMA
Los recuerdos infantiles de las clases por la tarde, en el colegio donde Antonio Machadoestudió de niño.

ORGANIZACIÓN DE LAS IDEAS
Por su estructura externa, este poema está formado por cinco estrofas de cuatro versos octosílabos de rima consonante (cuartetas: 8a, 8b, 8a, 8b); además la última estrofa es una repetición completa de la primera estrofa.

Por su estructura interna, este poema presenta una cierta organización “circular”, debido a la repetición de la primera y última estrofa. De todos modos, esta sería su estructura interna:

Primera parte (1ª estrofa): Introducción: se señala el tiempo, el lugar y el ambiente del colegio infantil.

Segunda Parte: Descripción de los elementos que componen el “cuadro” del colegio: el aula (2ª estrofa), el maestro (3ª estrofa) y los niños (4ª estrofa).

Tercera Parte: Final o cierre del poema: Antonio Machado repite la estrofa inicial. Con ello cierra el círculo de la monotonía de la clase infantil.

FUENTE.-Lengua castellana y Literatura. IES Sol de Portocarrero (Almería)

Fue una clara tarde triste y soñolienta.

COMENTARIO 1
Resumen: El poeta, al salir de casa, percibe, en una silenciosa y apática tarde de verano, el borboteo de una fuente cercana que le evoca lejanos recuerdos, aunque es incapaz de recordarlos por completo. En un diálogo con la fuente, rememora ciertos detalles concretos, pero no puede recuperar el recuerdo por completo. Sólo intuye que seguramente tuviese su origen en una pena de amor.
Fuente.- http://www2.gobiernodecanarias.org/educacion/17/WebC/salinas/Dep_Lengua_archivos/Apuntes_Machado.pdf

COMENTARIO 2
El tema de este poema es la nostalgia del tiempo pasado. Dicho tiempo, posiblemente la infancia, se plasma en un recuerdo; en concreto un patio o jardín con una fuente. Machado entra en el jardín como en su recuerdo, produciéndose así un juego poético de equivalencias (Machado entra en el parque como el yo poético del autor entra en su recuerdo). El jardín, con su fuente, se convierte así en la imagen del recuerdo, en el objeto de la nostalgia. Así, el poema adopta la forma de un diálogo, que no será más que el del poeta consigo mismo. Este poema encabezó el libro “Soledades” y puede, por tanto, situarse en la primera etapa creativa del poeta.

Podemos dividir el poema en varias partes: Los cuatro primeros versos, a modo de introducción, sitúan el espacio y el tiempo del recuerdo: el poeta ha llegado al exterior del parque. El espacio exterior guarda relación con el interior del poeta (..."triste y soñolienta / tarde de verano. La hiedra asomaba / negra y polvorienta"). Entre los versos 5 y 12, Machado nos describe el recorrido que hace desde que entra al parque hasta que llega a la fuente. Se trata de un ambiente de abandono y soledad, imagen del estado de su recuerdo. Entre los versos 13 y 48, Machado establecerá un diálogo literario con el agua de la fuente. Finalmente, entre los vs 49 y 52, Machado concluye el poema repitiendo prácticamente los vs 5-9, en los que describía la entrada al jardín. Cierra con ellos el poema y el recuerdo a la vez que cierra la puerta del jardín.

En cuanto a la estructura métrica, Machado usa en este poema un verso largo (versículo), propio también de la métrica modernista. En concreto, la mayoría de versos son de 12 sílabas, salvo los versos cortos (4, 16 y 17) que tienen seis sílabas. En cuanto a la rima, alterna la asonancia y la consonancia. Alterna también estrofas en las que riman los versos alternativamente (1-3/2-4) con otras en las que riman en forma de pareado.

Destaca ya desde la introducción la fuerza significativa que tiene la adjetivación: la tarde es clara, triste y soñolienta y la hiedra es negra y polvorienta. La imagen de la introducción puede parecer como alegórica: Machado en el exterior del parque, como su interior a las puertas del recuerdo, a punto de evocar un pasado feliz. Todo ello, separado por un muro.

En la siguiente estrofa, Machado mantiene la imagen: entra en el parque a la vez que su interior penetra en el recuerdo; un recuerdo antiguo y abandonado, como la puerta ("rechinó", "vieja", "agrio ruido", "hierro mohoso", "grave", "tarde muerta" son algunos de los ejemplos del léxico claramente connotativo que emplea Machado en esta estrofa). El recuerdo se le presenta a través del sonido del agua de la fuente: la fuente será el verdadero eje de la evocación, y por ello, Machado iniciará (verso 13) el diálogo con la fuente (empleando el recurso de la personificación). A partir del diálogo, el recuerdo se perfilará como algo concreto en los versos 40-44: Machado parece recordar o evocar una tarde en la que había acudido a esa misma fuente a saciar su sed ("tus labios besaron mi linfa serena / y en la clara tarde dijeron tu pena / Dijeron tu pena tus labios que ardían; / la sed que ahora tienen entonces tenían"). El poeta recuerda que había ido a esa fuente a saciar su sed; mantiene por tanto el juego poético de equivalencias: Machado ha vuelto hoy a esa fuente a saciar su sed, una sed más profunda e íntima: la sed de su recuerdo, de su melancolía: una sed que, según la fuente, ya tenía cuando, tiempo atrás vino a beber. Parece decirnos la fuente que el recuerdo y la felicidad que Machado busca no estaban tampoco en ese jardín, ya que, en él, ya tenía o mostraba la misma sed que ahora tiene. La imagen de monotonía y tristeza aparece reforzada por el agua, con su caer monótono, imagen de muerte.

En conclusión, Machado parece decirnos que su pena, su tristeza y su melancolía van con él; ni siquiera en su infancia (el parque parece ser el lugar en el que vivió de niño) la memoria le trae diferencias con respecto a lo que sentía; la fuente, su “otro yo” poético en este texto, se encarga de recordarle que, de niño, Machado arrastraba ya las cadenas de angustia que en el texto parece mostrar. FUENTE

El limonero lánguido suspende.

El tema de este poema es el recuerdo y la nostalgia que siente Machado. El poeta nos presenta la imagen de un jardín en una tarde casi de primavera, donde encontramos sensaciones perceptibles por los sentidos. Se trata también de la evocación de la infancia como paraíso perdido. Machado recurre a las imágenes del jardín y la tarde para situar en ellas su recuerdo. En él sólo aparece como personaje real su madre. Se trata, pues, de un poema situado en un espacio y un tiempo cargados de sensaciones que invaden los sentidos del poeta. Las sensaciones y los recuerdos fluyen a partir de la soledad del poeta (y yo estoy solo, en el patio silencioso).

Este poema se publicó por primera vez en la revista Helios (1903). Al principio este poema tenía un título revelador: ”El poeta visita el patio de la casa en que nació”. Estamos ante un poema que debemos situar en la primera etapa de la producción poética de Machado. La métrica del poema, una silva arromanzada, así como la combinación de heptasílabos y endecasílabos es propia de esta primera etapa.

Podemos dividir el poema en dos grandes partes: en primer lugar, hasta el verso 5, el autor sitúa su recuerdo a partir de una imagen: una rama del limonero que pende sobre una fuente, en el fondo de la cual se pueden ver limones. En el resto del poema, el autor dibuja su recuerdo. Entre el v6 y 22, el autor habla de la tarde, de su ambiente y de su aroma y a partir del v23, a manera de conclusión, parece resumir su propio recuerdo.

En la primera estrofa nos habla de la imagen de un limonero lánguido y pesado cargado de limones que cae sobre la fuente. Es un ambiente de sueño o de recuerdo, recreado por el abundante lirismo de la estrofa. Aparecen epítetos en el segundo verso ("pálida", "polvorienta") y la metáfora los frutos de oro referida a los limones. También la idea de ’soñar’ pretende reflejar el estado de los limones en el fondo de la fuente: no han muerto, sueñan.

En la segunda estrofa, nos especifica el tiempo: la tarde y la primavera, que aún no ha llegado pero está a punto de llegar. Los tiempos verbales están en presente. El poeta busca en sí mismo, en su interior, y recuerda su vieja infancia, su recuerdo. Los sustantivos se refieren a elementos muy sutiles y personales, y de este modo se crea una sensación de imprecisión e ingravidez. El poeta busca algo que no sabe exactamente lo que es. Los indefinidos ("algún", "alguna") refuerzan esa idea de indefinición. El lenguaje poético gira en torno a los epítetos cargados de significación: "patio silencioso", "ilusión cándida y vieja", "túnica ligera".

Entre los vs 16 y 19, Machado habla claramente de ausencia como un "aroma", como una consecuencia sensorial. Contrapone también lo que sienten su alma ("luminosa") y su corazón: su alma sabe que los recuerdos no volverán ("nunca") y su corazón cree, desea que puedan volver ("espera"). En el verso 20 Machado recupera la idea de aroma como muerte: el aroma es el vehículo que le transporta recuerdos de fantasmas y de fragancias vírgenes y muertas. Es como si el recuerdo, tierno e inocente, hubiera muerto sin casi haber vivido.

Acaba Machado con una estrofa de seis versos en la que personifica el recuerdo, empleando el recurso de la apelación (sí, te recuerdo, tarde alegre y clara) y el doble valor de la palabra recuerdo. El recuerdo es ahora agradable, el recuerdo de aromas se adjetiva de manera positiva: alegre, clara, buena... de forma que contrasta claramente con su presente. En ese recuerdo aparece su madre, el único personaje real que aparece evocado, relacionado, eso sí, con aromas y sensaciones. Machado, en este poema, recrea los tópicos propios de su primera etapa: la introspección, el recuerdo, la soledad, situados esta vez en un jardín, posiblemente el de la casa en la que pasó la infancia. Los recursos poéticos como la adjetivación, propios de la poesía modernista, aparecen aquí al servicio de un tema que será constante en esta etapa de Machado: la soledad y el recuerdo de un tiempo pasado, indefinido y lleno de sensaciones. FUENTE.

Orillas del Duero.

En este poema Machado nos ofrece una visión del paisaje castellano. Predomina en él una visión lírica, es decir, Machado se fija en elementos estéticos que le hacen sentir bien. Elogia ese paisaje, excepto el término pobre tierra soriana. Este poema representa el primer contacto de Machado con Soria. Fue escrito cuando el poeta tomó posesión de su plaza de profesor en Soria en el año 1907. Este poema, a pesar de su forma y su temática, no está incluido en “Campos de Castilla”.

En cuanto a la estructura externa se da la combinación de versos largos, de 16 sílabas, con versos octosílabos. La rima es consonante. A veces se forman pareados y a veces la rima se presenta entre 4 versos. Esta estrofa es como una silva.

Este poema se puede dividir en dos partes. La primera parte que va hasta el verso 14 (...blanca) hace referencia a la descripción del paisaje. Se trata de una parte más objetiva. En la segunda parte (versos 15-20) elogia el paisaje con exclamaciones, de una forma más subjetiva.

En la primera parte el poeta nos hace una descripción del paisaje castellano, centrándose en Soria. El poeta empieza fijándose en lo que está más alto, el campanario y hace referencia a los pájaros, que son típicos de Soria. Aparece un contraste entre cigüeña (parada) y golondrinas (movimiento). En el verso 3-4 se nos habla del mal tiempo, con abundante utilización de epítetos (blanco invierno, crudos soplos). A partir del verso 6, el poeta nos habla de la llegada de la primavera en contraste con los versos 3-4). El poeta nos habla de un paisaje vivo(verdes, azules). El poeta nos habla de la primavera como la estación de la juventud y renacimiento (joven, adolescente). En la segunda parte, más subjetiva, elogia al paisaje con exclamaciones (¡belleza del campo apenas florido y mística primavera!). Místico y espiritual, el paisaje produce al autor algún tipo de reacción...se conmueve al verlo. En el verso 17, encontramos una metáfora, La espuma de la montaña, que puede referirse tal vez a la nieve o a las nubes. Todo es positivo (paisaje luminoso, hermoso...). En general, la descripción se hace siguiendo el orden de la gradación descendente (campanario-pájaros-árboles-río-hierbas).

En conclusión, en este poema Machado se hace una descripción detallada del paisaje de Soria, desde una óptica de observador externo, aunque a medida que el poema avanza, va implicándose más y más en aquello que describe, como lo demuestra el uso de exclamaciones. Fuente

Yo voy soñando caminos de la tarde.

COMENTARIO 1
Resumen: Un caminante pasea durante el crepúsculo por caminos solitarios mientras lo asaltan sentimientos amorosos que en un pasado lejano le produjeron mucho dolor, pero que ahora ya lamentablemente han desaparecido.
Fuente.- http://www2.gobiernodecanarias.org/educacion/17/WebC/salinas/Dep_Lengua_archivos/Apuntes_Machado.pdf

COMENTARIO 2
...Localización
El texto que vamos a comentar pertenece a la primera sección de SGOP (1907), libro que puede considerarse una segunda edición, ampliada con numerosos poemas, de las “Soledades” de 1903. Ambas obras constituyen la primera etapa de la producción poética de Antonio Machado, en la que, si bien se perciben influencias del simbolismo y del modernismo, el poeta alcanza ya una voz madura y personal. Temas como la infancia, el ansia de amor, el paisaje, el paso del tiempo o la muerte, que suscitan en el poeta sentimientos de nostalgia, melancolía o angustia, son constantes en esta primera etapa, caracterizada por su orientación hacia la intimidad.

...Tema
El poema que vamos a comentar nos ofrece un buen ejemplo de uno de esos temas frecuentes: el ansia de amor. El poeta, paseando y admirando la naturaleza -una de las aficiones favoritas de Machado-, recuerda una canción popular, y al recordarla toma conciencia de su vacío sentimental. El deseo de llenar ese vacío sentimental, que se manifiesta en el cantar que cierra el poema, es precisamente el tema central del texto.

...Estructura
Desde el punto de vista métrico el poema se compone de cuatro cuartetas (estrofas de cuatro versos octosílabos con rima consonante alterna) y dos redondillas (la misma estrofa pero con rima cruzada). Machado agrupa las tres primeras estrofas en una sola, resultando el siguiente esquema estrófico:

Cuarteta (8a – 8b – 8a – 8b)
Redondilla (8c – 8d – 8d - 8c)
Cuarteta (8e – 8f – 8e – 8f)
Cuarteta (8g – 8h – 8g – 8h)
Redondilla (8i – 8j – 8i – 8j)
Cuarteta (8k – 8l – 8k – 8l)

Esta agrupación de las tres primeras estrofas responde a una unidad de contenido. Si analizamos la estructura del texto, observamos que su disposición tiene cierto carácter narrativo. El poeta, más que expresar un único sentimiento, nos cuenta -aunque en presente- diversos momentos de su sentir. Según ellos podemos apreciar dos partes en el texto:

La primera parte la formarían precisamente esas tres primeras estrofas que se agrupan en una sola unidad. La despreocupación, o incluso cierta alegría, que le lleva a admirar la belleza del paisaje, a divagar distraídamente y a entonar o más probablemente a recordar una canción, sería la nota dominante de su ánimo.

 Sin embargo, en el mismo momento en que termina de recordar esa canción, el poeta toma conciencia de que tampoco él siente ya su corazón, es decir, de su soledad y de su vacío sentimental (estrofas 4 y 5), en clara antítesis con su estado anterior, libre de inquietudes. Y de ello deriva el deseo de llenar ese vacío que expresa la continuación del cantar (estrofa 6).

Ambas partes, por lo tanto, terminan con la cita textual de los versos de esa canción, si bien con funciones distintas: la primera genera la conciencia de su soledad, y la segunda le sirve de medio para expresar su ansia de amor. Y también, en clara correspondencia con los sentimientos de cada parte, encontraremos una naturaleza bella y luminosa en la primera, y un paisaje sombrío y solitario en la segunda.

...Estilo
Los cinco primeros versos sitúan el poema en un paisaje que tendrá luego su importancia por su correspondencia, como ya hemos indicado, con su cambio de ánimo. Por el momento, ese atardecer en el campo y las acciones del poeta no hacen más que sugerir un estado libre de pesares y preocupaciones.

El poeta va soñando caminos más que recorriéndolos, es decir, va paseando y fantaseando a la vez. Unas veces presta atención a su entorno y se deja llevar por su belleza. Así, en los vs 2-4, mediante una enumeración asindética de frases nominales exclamativas, pinta en tres rasgos la belleza de un paisaje que despierta su admiración: ¡Las colinas / doradas, los verdes pinos, / las polvorientas encinas!… Las colinas doradas por el ocaso, los pinos, las encinas… Cada frase nominal repite la estructura artículo-adjetivo-sustantivo, de forma casi paralelística. Otras veces, en cambio, vuelve a sus divagaciones: ¿Adónde el camino irá? Es un paseo sin rumbo fijo, libre, sin otro objeto que el de recrearse en la belleza del paisaje y de sus fantasías. Los tres versos siguientes continúan esa misma tónica. Mientras cae la tarde, el poeta sigue recorriendo el sendero. Sin embargo -y es un hecho que destaca la anáfora entre el primer y el sexto verso-, ahora ya no va soñando, sino cantando.

Yo voy soñando caminos / Yo voy cantando, viajero

O, más probablemente, tarareando o recordando un cantar que cita a continuación, y que el poeta no presenta como algo propio, escrito por él, sino como una canción popular que en ese momento acude por azar a su mente. Verdaderamente el tema de la canción es antiquísimo, y su aire popular innegable; una muestra similar se encuentra ya en la Lírica Tradicional: “Mejor es sufrir / pasión y dolores / que estar sin amores”. En la poesía culta, el tópico fue reelaborado, entre otros, por Bécquer y Rosalía de Castro. La versión de Machado -si no estaba recordando verdaderamente alguna copla anónima popular, género que conocía y apreciaba- es similar a las de estos autores. El sufrimiento que conlleva un amor no correspondido se compara, mediante una metáfora de genitivo inverso, con una espina clavada en el corazón (metonimia fosilizada que designa la sede de los sentimientos).

En el corazón tenía / la espina de una pasión (Metáfora tipo I-R)

Y cuando por fin se logra olvidar esa pasión (“arrancármela”, continuando la metáfora de la espina), surge el vacío sentimental: logré arrancármela un día: / ya no siento el corazón. En este momento, la canción que estaba recordando distraídamente provoca, al prestar de pronto atención a su sentido (especialmente al del último verso), que tome conciencia del vacío de su propio corazón falto de amor. Entramos de este modo en la segunda parte del poema, en la que, siguiendo una técnica muy característica del estilo de Machado, se creará una íntima correspondencia entre el paisaje y su estado de ánimo.

Así, en los vS 13-15, es el poeta quien se queda mudo y sombrío,/meditando sobre el significado del cantar. Pero lo que encontramos en el texto es una personificación del campo, al que atribuye esas mismas cualidades humanas. Es decir, una proyección de su estado anímico sobre el paisaje.

La despreocupación del poeta se convierte así en grave meditación, en toma de conciencia de su soledad. A continuación su pensamiento se detiene, y al volver los sentidos al exterior, halla la misma soledad y vacío que siente en su interior, magníficamente sugeridos por el sonido del viento entre el silencio del paisaje:

Suena el viento / en los álamos del río.

Y en perfecta correspondencia con su ánimo, al que la consideración de su soledad ha sumido en la melancolía, la caída de la tarde oscurece ese paisaje antes bello y luminoso.

La tarde más se oscurece; / y el camino que serpea / y débilmente blanquea, / se enturbia y desaparece.

De esta triste conciencia de su soledad brota el cantar con el que expresa su ansia de amor. Aquel cantar que entonaba de forma alegre y despreocupada se transforma, tras su toma de conciencia, en un lamento (Mi cantar vuelve a plañir) en el que se mantiene el sistema metafórico del primero: la espina sigue siendo metáfora pura que designa la pasión amorosa. Pero ahora no sólo es "aguda" por el dolor que causa en el corazón, sino también “dorada”, valiosa:

Aguda espina dorada,

La paradoja se explica fácilmente: el sufrimiento amoroso es preferible a la soledad y al vacío actual. Encontramos aquí la misma idea que en el canción tradicional antes citada. Y, haciendo suyo el cantar que antes presentaba como ajeno, el poeta se dirige en apóstrofe a esa Aguda espina dorada para expresar su carencia de amor y su deseo (potenciado mediante una frase exclamativa) de llegar a sentirlo:

quién te pudiera sentir / en el corazón clavada.

...Conclusión
El poema comentado, en definitiva, resulta ilustrativo de la temática intimista y de esa interrelación entre el alma y el paisaje que caracterizan la primera etapa de Machado. Las correspondencias entre el paisaje y los distintos momentos del sentir nos hacen llegar sutilmente su vacío sentimental, expresado de modo más directo en la canción que, conservando su inconfundible sabor popular, se integra perfectamente en el texto. El resultado de ello es un poema en el que la aparente sobriedad del estilo, estimada por Machado como ideal estético, oculta una sutil elaboración que es la clave de su fuerza emotiva. FUENTE

Hacia un ocaso radiante

Resumen: Mientras que el poeta pasea meditabundo por el campo, el sol de verano se oculta en una tarde calurosa y se oye el cantar de una cigarra y el murmullo del agua que por una noria pasa. Durante su caminar, se va fijando en los detalles que el espectáculo de la naturaleza le ofrece, que a su vez le sugieren algún pensamiento. Así va pasando la tarde hasta que termina anocheciendo cuando emprende el viaje de regreso.Fuente