SÉNECA DIGITAL

Revista digital del IES Séneca


junio de 2018

Número 6
ISSN: 1988-9607
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El uso de combustibles fósiles y el agotamiento de recursos

Marta Pedrajas Morales, alumna de 2º Bachillerato


El carbón. Se trata de un combustible sólido de origen vegetal. En eras geológicas remotas, y sobre todo en el periodo carbonífero, grandes extensiones del planeta estaban cubiertas por una vegetación abundantísima que crecía en pantanos. Muchas de estas plantas eran tipos de helechos, algunos de ellos tan grandes como árboles. Al morir las plantas, quedaban sumergidas por el agua y se descomponían poco a poco. A medida que se producía esa descomposición, la materia vegetal perdía átomos de oxígeno e hidrógeno, con lo que quedaba un depósito con un elevado porcentaje de carbono. Así se formaron las turberas. Con el paso del tiempo, la arena y lodo del agua fueron acumulándose sobre algunas de estas turberas. La presión de las capas superiores, así como los movimientos de la corteza terrestre y, en ocasiones, el calor volcánico, comprimieron y endurecieron los depósitos hasta formar carbón.

Las reservas mundiales de carbón son enormes. La cantidad de carbón recuperable desde un punto de vista técnico y económico en las condiciones actuales proporcionaría cinco veces más energía que las reservas de petróleo crudo; como existen muchas reservas de carbón de alto coste, la cantidad que será económicamente recuperable a medida que crecen los precios de la energía podría proporcionar más de 20 veces más energía que las reservas de petróleo. Cuatro regiones del mundo contienen tres cuartas partes de las reservas de carbón actualmente recuperables: Estados Unidos (28%), los países de la antigua URSS (17%), China (16%) y Europa Occidental (14%).

El gas natural. Éste contiene elementos orgánicos importantes como materias primas para la industria petrolera y química. Antes de emplear el gas natural como combustible se extraen los hidrocarburos más pesados, como el butano y el propano. El gas que queda, el llamado gas seco, se distribuye a usuarios domésticos e industriales como combustible. Este gas, libre de butano y propano, también se encuentra en la naturaleza. Está compuesto por los hidrocarburos más ligeros, metano y etano, y también se emplea para fabricar plásticos, fármacos y tintes. El gas natural quema en forma limpia, libera energía y se puede transportar en forma fácil y segura a través de barcos y por tuberías subterráneas. Por estas razones pronto se utilizó como combustible en todas partes del mundo.

La localización de las reservas mundiales del gas natural se inicia con una serie de exploraciones que consisten en efectuar perforaciones en aquellas zonas donde se presupone su existencia. Posteriormente, cuando el yacimiento de gas natural es encontrado, se analiza para determinar la calidad y la cantidad de gas natural que alberga y su duración. Una vez concluidos estos estudios, el gas natural de ese yacimiento pasa a denominarse reserva probada.

El consumo energético es sencillamente insostenible. En las últimas décadas, los principales responsables son, de una parte, ciertos aspectos del modo de vida de una parte de la población mundial, localizada principalmente en los países industrializados, que suponen menos del 25% del total y de otra, el aumento demográfico experimentado en las últimas décadas. En efecto, en 1950 la tierra tenía 2.500 millones de habitantes, en el año 2000 ya superaba los 6.000 millones, hoy día somos 7.300 millones y la mayoría de previsiones pronostican que en 2050 se acercará a los 9.500 millones de habitantes.


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