SÉNECA DIGITAL
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APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DEL INSTITUTO PROVINCIAL DE CÓRDOBA SEGÚN LAS ACTAS DEL CLAUSTRO (1846-1882)
Jesús Melero Vara y Antonio Varo Pineda, catedráticos del IES Séneca
Martes, 26 de mayo de 2015
/ José Antonio Montiel

RESUMEN

Se presenta un análisis estructurado de los hechos más relevantes contenidos en el Libro de actas del Claustro (1846-1882) diferenciándolos en tres aspectos:

Con esta comunicación sólo se pretende dar a conocer los hechos como se reflejan en las actas, con leves interpretaciones para poderlos comparar con los de otros Institutos y fuentes históricas, facilitando así la investigación y contribuyendo a reconstruir la Historia de los Institutos en España.

Introducción

El objetivo de esta comunicación es presentar en las Jornadas de Institutos Históricos Españoles al actual IES Séneca, sucesor legal, patrimonial y documental del Instituto Provincial de Córdoba. La frecuencia con que los investigadores acuden a los archivos de este IES en busca de información y la preparación del material para la muestra Las Raíces de la Evolución , celebrada en 2009 con motivo del bicentenario del nacimiento de Darwin, movió a los autores del presente trabajo a iniciar la digitalización y puesta en valor de dichos fondos documentales.

Recordemos previamente que, aunque como centro docente dependiente de la administración pública el Instituto Provincial tiene su origen a mediados del siglo XIX, la historia del actual IES Séneca hunde sus raíces en el Real Colegio de Nuestra Señora de la Asunción, fundado en 1569 y reconocido oficialmente el 15 de agosto de 1577 por bula del papa Gregorio XIII. El centro ha pasado, pues, por los avatares propios de casi cuatro siglos y medio, y cuando se convirtió en Instituto, en 1845, era Colegio de Humanidades tras haber pasado por otras etapas, nombres y funciones [1].

El Libro de actas 1846-1882

El libro que presentamos se custodia en el archivo del centro, y recoge las actas de los Claustros de Profesores celebradas entre el 8 de noviembre de 1846 y el 11 de febrero de 1882, es decir, se abre con la constitución como Instituto Provincial y se cierra cinco años antes de su conversión, en 1887, en Instituto Nacional, por primera vez «con las dotaciones y retribuciones con cargo a los presupuestos del Estado» [2].

El documento recoge en sus 175 folios un total de 230 actas que dan cuenta de la vida del Instituto en sus inicios en sus aspectos académicos, organizativos y económicos, y dejan traslucir tanto la historia del tiempo que abarca como la vida social en la Córdoba de la época. En las actas se aprecian dos etapas: una primera de implantación (1842-1868) y una segunda de consolidación (1969-1882), esta última bajo los mandatos de los Directores Victoriano Rivera y Ramón Cobos.

Directores y profesores

En las cuatro décadas que recorre este libro de actas aparecen reflejados los nombres de nueve Directores, de los cuales, Victoriano Rivera, ostentó el cargo en dos mandatos separados por un paréntesis de dos años. La relación queda como sigue:
1847: José Antonio de Medina y Gales
1848: Mariano de la Cerda y Moya
1851: Miguel Riera e Hidalgo (Director interino)
1851: Juan Antonio de la Corte
1858: Rafael de Gracia y Arredondo (Director interino)
1858: Antonio Quintana
1860: Miguel Riera e Hidalgo (Director interino)
1860: Manuel Gades y Subira
1862: Telesforo Monroy y Calvo (Director interino)
1862: José Muntada y Andrade
1869: Victoriano Rivera
1870: Antonio Santos Burillo
1871: Victoriano Rivera
1880: Ramón Cobos Sampedro

   

En la primera acta se menciona a doce profesores, y a lo largo del documento aparecen con más o menos frecuencia y detalle los nombres de unos cincuenta docentes; muchos de ellos están hoy olvidados, sin embargo otros son conocidos aunque sólo sea por haber dado nombre a calles de la ciudad: es el caso de Victoriano Rivera [3], Rafael López Diéguez [4], Diego José Monroy Aguilera [5], Luis María Ramírez de las Casas Deza [6] o Fernando Amor y Mayor [7]. Algunos dejaron honda huella por su valía intelectual: así, por ejemplo, a Telesforo Monroy [8] se le recuerda como gramático y maestro de insignes hombres de letras, como José Amador de los Ríos. De Fernando Mayor, Catedrático de Historia Natural y fundador de la Escuela de Agricultura, se reconocen sus publicaciones, prestigio internacional y expediciones científicas, y Ramírez de las Casas Deza es uno de los grandes historiadores de la Córdoba decimonónica y tal vez el primer defensor de la conservación del patrimonio histórico y artístico de la ciudad.


Las doce firmas de la primera acta

La vida social del Instituto

A través de las actas se pueden colegir algunos aspectos de la vida social que se llevaba a cabo en el Instituto, o de las repercusiones de lo que hoy se llamaría «el entorno inmediato» en su funcionamiento. Del Instituto salió, por ejemplo, la idea de formar una Academia de Ciencias y Letras para fomentar y divulgar los conocimientos de la Segunda Enseñanza [9].

Las «oraciones inaugurales»

Queda constancia muy precisa en los primeros años de la apertura de curso, a la que asistían las autoridades y que incluía siempre un discurso u oración inaugural. Así, el 1 de octubre de 1848 recoge el acta que «reunidos en el salón de conferencias del Instituto de Segunda Enseñanza el señor Jefe Superior Político [10], el señor Comandante General, el señor Intendente, los señores Jueces de Primera Instancia, la Junta Inspectora, el Claustro de Señores Catedráticos y otras muchas personas invitadas para solemnizar el acto de la apertura del curso de mil ochocientos cuarenta y ocho a mil ochocientos cuarenta y nueve, se trasladaron a la capilla del Establecimiento, local preparado al efecto, donde ya se hallaban los cursantes matriculados en dicho curso» [11]. Se recoge la asistencia a estos actos, hasta 1859, del obispo de la diócesis.

La apertura de curso siempre tenía lugar el 1 de octubre; la conferencia corrió, en casi todos los casos de los que queda constancia, a cargo de algún Catedrático, y versaba generalmente sobre la conveniencia y utilidad del estudio de las diversas asignaturas. Algunos conferenciantes y temas son los siguientes:


Don Fernando Amor

   

La preocupación de los sucesivos Directores por la solemnidad de este acto queda reflejada en las actas, señalándose en varios casos el reparto de tareas entre los claustrales para que unos se encarguen del protocolo y recepción de las autoridades, otros de la atención y preparación de la intervención musical y unos terceros de la preparación del «refresco» que se servía al término de la ceremonia .
Protocolo y relaciones institucionales [12].

Protocolo y relaciones institucionales

No desatendía el Instituto la asistencia a actos externos a los que eran invitados sus claustrales, eso sí, siempre con la dignidad que correspondía: eran invitados a participar en la procesión del Corpus Christi [13] o en la apertura de curso del Seminario San Pelagio, al que se recomendaba que acudieran «con traje académico». A propósito del traje académico, en varias ocasiones se recuerda la necesidad de que «todos los señores Catedráticos entrasen con toga en las clases y demás actos» [14].

También eran invitados los componentes del Claustro cuando se producían visitas de altos cargos: el 13 de septiembre de 1866 se anunció la llegada, un día después, de los ministros de Gobernación y Fomento y el Director general de Obras Públicas, que iban de paso hacia Sevilla y a quienes el Director y profesores cumplimentaron [15].

Es enorme la cantidad de correspondencia de entrada o salida con otros Institutos, no sólo sobre temas puramente académicos, sino también sobre solicitudes de ayuda o ante el Gobierno de cada momento. En el Libro de actas se menciona haber recibido o enviado cartas a los Institutos de Cabra, Burgos, Soria, Teruel, León, Cádiz, Santander, Albacete, Orense, Logroño, Salamanca, Castellón, Ciudad Real, Cuenca, Huesca, Sevilla, Badajoz, Málaga, Zaragoza y Huelva. Como ejemplo se puede anotar que el 6 de diciembre de 1877 se leyó una carta del Instituto de Albacete «en la que manifiestan el pensamiento de dirigirse a las Cortes del Reino en solicitud de que se concedan derechos pasivos a todos los Catedráticos de Instituto, y el Claustro acordó que se les conteste manifestándole que se adhieren por completo al pensamiento» [16].

Estuvo presente el Instituto, con profesores o material didáctico, en eventos celebrados lejos de Córdoba. Así, el 10 de diciembre de 1872 se atendió una orden de la Dirección General de Instrucción Pública «para que todos los Establecimientos procuren preparar los objetos que deban remitirse a Viena para que España esté dignamente representada en la Exposición que se verificará el año próximo en dicha capital»; el Claustro nombró una comisión, formada por los Catedráticos Sentenach y Rodríguez, para que dispusiesen el envío de la colección de maderas del Instituto [17]. También se participó en la Exposición Universal de París de 1878 con material del Gabinete de Ciencias Naturales y libros de la Biblioteca [18]; por las Memorias de Ramírez de las Casas Deza sabemos que Fernando Amor, «comisionado por la Diputación Provincial, pasó a examinar la Exposición de París y, a su vuelta, ha publicado una extensa memoria muy bien escrita de sus observaciones sobre ella» [19].


Don Narciso Sentenach

La turbulenta historia de España en el siglo XIX se asoma de vez en cuando en las actas: en marzo de 1874, y a instancias de la Diputación, los claustrales decidieron contribuir –con cargo a su peculio personal− a los gastos de la Tercera Guerra Carlista [20]; dos meses después, y también a demanda de la Diputación, se acordó conceder a los alumnos tres días de vacación «para solemnizar debidamente el triunfo de nuestras tropas y su entrada en la invicta Bilbao» [21]. Pero a veces la suspensión de las clases tenía otros motivos: en dos ocasiones, en 1864 y 1865, la actividad docente se interrumpió unos días a causa de la viruela [22].

   

Labor social y solidaria

Circunstancias históricas justifican la existencia de una cierta labor social llevada a cabo por el Instituto, o por sus Catedráticos a título particular. Por ejemplo, el 21 de noviembre de 1863, y atendiendo a la «Junta provincial encargada de promover los socorros que se destinen a Manila […], los señores Catedráticos acordaron, por unanimidad, que se contribuyese con la mitad del haber de un día» [23]. La capital filipina había sufrido el 3 de junio de ese año un demoledor terremoto.

Otras veces los motivos eran más inmediatos, como afrontar, en un primer momento, los apuros económicos de viudas o hijos de personal del Instituto que quedaban desamparados por fallecimiento del cabeza de familia: al fallecer el Catedrático de Matemáticas Juan Escamilla, se acordó aportar cien escudos a los gastos de sus exequias, «cuya suma debía servir de norma para en adelante en tales casos de igual índole que ocurriesen» [24]. Otra vez se entregaron 600 reales a la familia de un conserje que falleció «dejando a su familia en la indigencia y sin recursos para su entierro» [25].

La organización académica, legislativa y económica

El primer sistema educativo español surge del informe Quintana (1813) vertebrado en torno a la Segunda Enseñanza, y sus bases legislativas y económicas se afianzan en el régimen constitucional con el Plan General de Instrucción Pública del Duque de Rivas de 1836. Entre 1846 y 1882 cabe destacar tres momentos que configuran los marcos legislativos y administrativos (RUIZ BERRIO, 2008):

Las actas hablan de algunas reformas como «la adopción de los dos sistemas de Segunda Enseñanza» [29], el debate extendido por otros Institutos «para influir en las Cortes introduciendo reformas en el Proyecto de Instrucción Pública, según su celo y experiencia» (según consta en varias actas de 1869). En el acta del 18 de septiembre de 1876 [30], el Director manifiesta que «el Inspector general de Instrucción pública, José Amador de los Ríos, le había encargado oyese al Claustro sobre las modificaciones que convendría introducir en los estudios de Segunda Enseñanza».

El sostenimiento de los Institutos con fondos públicos a cargo de las provincias quedó garantizado con el Plan Pidal, pero con un modelo liberal apoyado por las rentas de enseñanzas y bienes suprimidos, fundaciones y patronatos que tenían los Colegios, y las retribuciones estipuladas, obtenidas por los derechos de matrícula y de examen (RUIZ BERRIO, 2008). Hay muchas referencias en las actas a partir de 1860, de las constituciones de los tribunales y de las disputas entre Catedráticos, interinos y personas «extrañas» al Claustro, que la ley admitía con requisitos de titulación, para configurar los jurados de examen y de grado. En el acta de 1 de septiembre de 1863 [31], Narciso Sentenach propone «no exigir derechos de examen a los hijos de profesores» y en la de 1 de septiembre de 1864 [32], se plantea «quién debe abonar los derechos de examen extraordinario y quiénes se exceptúan por haber abonado los ordinarios sin haberse presentado o por intentar subir nota».

Debe quedar constancia de las frecuentes confrontaciones entre la Diputación y el Instituto sobre la aprobación de los presupuestos, el recorte de algunas partidas, etc.

   

El Claustro. La Inspección

El gobierno del Instituto recae siempre en la persona del Director, que salvo el primero, que se supone que ya lo sería del Colegio de la Asunción, son nombrados por Real Orden de su Majestad. Desde el principio se alude a la figura del vicedirector [33], que asume diversas responsabilidades y con frecuencia releva al Director ejerciendo el cargo de forma interina.

El Secretario es elegido por el Claustro en la tercera Junta [34], que nombra a Francisco José Barbudo, un antiguo maestro del Colegio, que pasa a ser Catedrático de Geografía y se mantiene en el cargo hasta 1873 [35], en que presenta su renuncia tras 48 años de servicio. En varias ocasiones es suplido en las Juntas y redacción de las actas, generalmente por el Catedrático más reciente, José María Rodríguez, que acaba ocupando el cargo de modo definitivo. En distintos momentos se alude a las gratificaciones que percibía el Director por el cargo (500 pesetas anuales en 1870 [36]) y a la percepción de los derechos de certificación y del 1% de las cantidades recaudadas por el Secretario [37].

El control y calidad del centro era supervisado a partir de 1860 por el Rector de la Universidad de Sevilla, de quien dependía académicamente, mediante visitas de comisionados que supervisan las Memorias, asisten a la Junta para escuchar al Claustro y recuerdan el rigor con el que se deben celebrar los exámenes [38]. El visitador que acude el 25 de mayo de 1860, dice «dar fe de haber presenciado el celo y aptitud de Director, profesores y encargados del régimen religioso, moral, académico, administrativo y económico del Instituto Provincial, Colegio de la Asunción y Escuela de Agricultura y observado los progresos de la juventud a ellos encomendada» [39].

Sorprende hoy el grado de autonomía del Claustro. El Director proponía partidas de presupuestos, inversiones, horarios, aulas, sustituciones, reformas, etc., pero siempre era el Claustro el que adoptaba las decisiones importantes de modo colegiado. Las tirantes relaciones entre Diputación e Instituto llevaron a que la Junta del 15 mayo de 1880 fuera presidida por el Inspector General de Instrucción pública, que expresa las quejas de la Diputación por «tener que pedir en reiteradas ocasiones las liquidaciones de cuentas y tener que enjugar siempre el déficit» y por mezclar «sin criterio» [40] las cuentas del Instituto y las del Colegio de internos. En consecuencia, suspende a Victoriano Rivera como Director del Colegio de internos (no del Instituto), poniendo en su lugar al profesor Manuel Burillo, que entró en el Claustro propuesto por su padre para sustituirle y de quien se advierte que «no puede formar parte de los jurados de examen por ser hijo de Catedrático». El Claustro apoya sin fisuras al Director cuando presenta una protesta, que lee: «por no haber recibido orden, aviso ni oficio de la Diputación para remitir cuentas del Colegio» [41].

   

Planes de estudio, horarios y libros de texto

El Instituto provincial de Córdoba, en esta época, lo es de una capital de provincia mediana y rural, con gran dispersión de población que le hace mantener el Colegio de internos y gran diversidad de alumnado: de la creciente burguesía que demandaba el Bachillerato y de campesinos, trabajadores y artesanos que demandaban la formación de las Escuelas Aplicadas (equivalente a la actual Formación profesional), y que en nuestro caso consolidó especialmente en la Escuela de Agricultura. En diversas épocas llegó a atender lo que en lenguaje de hoy llamaríamos una amplísima «oferta educativa»: desde Colegio de Humanidades y de Primera enseñanza, pasando por Bachillerato elemental y superior y Escuelas aplicadas de distintos grados.

Las actas, lamentablemente, no especifican todas las enseñanzas con sus planes de estudios; están sesgadas hacia los curricula del Bachillerato, ya que a las Juntas sólo asistían ordinariamente los Catedráticos, que atendían primordialmente ese tipo de docencia. A dichos planes se alude en las actas de los comienzos de curso cuando se trata de aprobar los horarios, los libros de texto o cuando se fijan las sustituciones. En la aprobación de textos de 1865 se hace la siguiente distribución: «1º: Latín-Castellano y Aritmética, 2º: Gramática latina y castellana y Geometría, 3º: Griego, Matemáticas e Historia, 4º: Griego, Retórica y Poética y Matemáticas, 5ª: Lógica-Psicología-Ética, Física e Historia Natural» [42]. Se añadían además las asignaturas de Lengua francesa, Dibujo y Agricultura sin asignar curso.

Los textos eran designados por los respectivos Catedráticos, y consistían a veces en apuntes propios del profesor, como en el caso del de Física y Química, Jorge Massa. Aparecen especificados en actas de comienzos de curso, especialmente a partir de año 1875. Respecto a las clases, siempre eran de hora y meda y seis sesiones semanales. Los horarios solían ser: 8.00-9.30, 10.00-11.30, 12.00-13.30, 15.00-16.30, dejando el Dibujo en todas sus ramas en el tramo 15.30-19.30, aunque en invierno se adelantaba para disponer de mejor luz, y la Topografía de 12.30 a 14.00 [43].

Presupuestos y recursos materiales

El tema de los presupuestos ocupa amplia extensión en las actas; se solía tratar en febrero, para preparar la financiación del curso siguiente, y otras veces para liquidaciones o modificaciones. Los primeros debates presupuestarios aparecen en 1858 bajo la dirección de Antonio Quintana, especificando sólo ingresos, gastos de personal y de materiales y déficit. Siendo Director Manuel Gades se aprueban presupuestos de gastos mensuales, y a partir de 1862, con Muntada en la dirección, se adopta el criterio de acordar primero las partidas de gastos de personal (nóminas de Catedráticos, interinos y dependientes, por orden); después gastos de materiales y, por último, ingresos. Veamos tres ejemplos de partidas de gastos:

   

Las enseñanzas científicas

En las actas se escribe varias veces que el progreso del país se relaciona en gran medida con la atención a la enseñanza de las ciencias. En el Libro de Actas 1846-1882 queda constancia con frecuencia del papel que en en este ámbito juegan los profesores Fernando Amor (1847-1862) y Narciso Sentenach (a partir de 1863), Catedráticos de Historia Natural, José Rodríguez (a partir de 1874), Catedrático de Agricultura, y Jorge Massa Sanguinetti (desde 1863), Catedrático de Física y Química. Todos ellos contribuyen, por su celo en conseguir dotaciones de material científico y por su alta calidad intelectual, a situar al Instituto en nivel muy elevado en la docencia científica.

El Gabinete de Física y Química

El instrumental del Gabinete de Física experimental y más tarde de Física y Química, es sin duda, junto con la Biblioteca, uno de los más completos y que se ha conseguido conservar hasta la actualidad. La causa, en el periodo 1846-1882, habría que asociarla al profesor Jorge Massa, que en 1876 consigue «preservar 8.000 pts de la Diputación para adquisición de máquinas de Física y Química» [44], en 1880 «da cuenta de todos los aparatos pertenecientes a los Gabinetes a su cuenta que necesitan composición» (arreglo) [45] y un año después solicita una partida extraordinaria para material de prácticas de calor y electricidad [46]. Debió de ser, además −ayudado por auxiliares− impulsor del Observatorio Meteorológico, que durante muchos años hizo un efectivo registro que llegaba a publicarse en la prensa local.


Dos muestras del material didáctico histórico del departamento de Física y Química


Vista parcial de una exposición del material didáctico histórico del departamento de Física y Química en la biblioteca del IES Séneca

El Gabinete de Historia Natural

Muchas de las solicitudes de investigadores que recibe el IES Séneca para hacer consultas en su Archivo y Biblioteca, giran en torno a Fernando Amor, de quien ya hemos hablado más arriba. Centrándonos solo en la información que de él puede extraerse de las actas, resaltaremos que a pesar de la poca frecuencia de registro de actas de la primera etapa (1846-1868), y a la escasa información proporcionada en ellas, tras su primera firma como asistente el 27 de septiembre de 18484 [47], aparece citado en las tres ocasiones en que pronuncia la «oración inaugural» (octubre de 1850, 1855 y 58), versando siempre sobre temas relacionados con los estudios de Historia Natural. Su interés por la calidad de la docencia e investigación queda manifiesto por sus intervenciones para defender el aumento de las dotaciones: en 1852 se queja del presupuesto de 2.000 reales para los gabinetes de Física e Historia Natural, consigue aumentarlo a 1.500 reales para cada uno y se lamenta de no haberse previsto presupuesto alguno para las expediciones científicas [48], tal vez como las que realizó a Marruecos en 1859 o su travesía del Guadalquivir (RAMÍREZ DE LAS CASAS DEZA, 1977).


Fernando Amor (de pie en el centro) y tres compañeros de la expedición científica de 1861


Maqueta de la anatomía interna de un pez


Modelo desmontable de la anatomía interna del ojo

La importancia de su labor científica durante su estancia en Córdoba queda reflejada en su participación en las Exposiciones Universales de Nueva York y Londres y en su valiosa publicación Estudios sobre la Agricultura en sus varias aplicaciones presentada en París en 1856. En 1862 se trasladó al Instituto de Valladolid y acudió a la célebre expedición del Pacífico, en la que murió un año más tarde. Su sucesor en la cátedra, Narciso Sentenach, lo relevó en 1863, siguió en su línea e hizo participar al Instituto en la Exposición de Viena (1872) con la colección de maderas de Fernando Amor.


Faisán naturalizado de las colecciones del Gabinete de Historia Natural

La Escuela de Agricultura y el Jardín Botánico

Son múltiples, aunque desordenadas y poco claras las alusiones de las actas a la Escuela de Agricultura. Ésta evolucionó como el resto del Instituto, aunque de una manera muy diferenciada, en una serie de etapas (LUQUE BALLESTEROS, 2002):

Es sabido que muchos Institutos en España dispusieron en esa época de un Jardín Botánico para uso didáctico. La primera alusión al de Córdoba es de 1869 recibiendo un presupuesto de gastos de 150 escudos [53]. En 1871 Sentenach [54] propone reparar la «estufa» o invernadero del Jardín, y se aprueba con un presupuesto de 1.513 reales, y un año más tarde se aprueba una partida de 13.000 reales para gastos del Gabinete de Física y del Jardín Botánico [55]. Finalmente, preparando la participación en la Exposición de París en 1878 «se acuerda enviar una historia del Establecimiento y los catálogos de cátedras y gabinetes, encargándose José María Rodríguez de confeccionar el del jardín botánico» [56].

Una cita final de Luque Ballestaros (2002) nos hace pensar en el valor del patrimonio que en relación con el Gabinete de Historia Natural y el Jardín Botánico se ha debido de perder: «Durante el curso anterior (1861) debo hacer mención del planteamiento de un jardín botánico, en el cual figuran numerosas y magníficas especies, colocadas, unas por familias y en eras para el estudio de clasificación, y otras agrupadas según sus propiedades industriales, agrícolas o medicinales. Este jardín, que se ha planteado y costeado con fondos del Instituto y de la Escuela especial de Agricultura dentro de este mismo edificio…».

   

Conclusión

Como vemos, el Libro de actas 1846-1882 es un recurso insustituible para conocer las primeras décadas de la andadura del Instituto Provincial de Córdoba, pues aporta datos de todo tipo tanto sobre el desarrollo de su labor docente como sobre la legislación educativa española en el ámbito de la Enseñanza Secundaria y de la vida social en la Córdoba y la España de los años centrales del siglo XIX.

Esperamos así contribuir al interés por la catalogación, conservación y puesta en valor del patrimonio, especialmente documental y bibliográfico, del Instituto Provincial de Córdoba, hoy IES Séneca.

Los autores de estas líneas, que en su adolescencia fueron alumnos del Instituto y ahora forman parte de su Claustro de Profesores, quieren manifestar con esta contribución su agradecimiento a quienes fueron sus profesores en las aulas en las que hoy desarrollan su labor docente; a quienes, a partir de 1846, pusieron con su esfuerzo los cimientos morales y académicos del Centro decano de la Enseñanza Secundaria en Córdoba.

Bibliografía

[1Los datos históricos proceden de la web del centro, http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~14002972/spip/

[2Datos procedentes de la web del centro, ya citada

[3Catedrático de Principios de Literatura e Historia de la española.

[4Catedrático de Psicología, Lógica y Ética. En 1884 era Director del Instituto y formaba parte de la dirección del Colegio de Abogados. Junto con su hermano José, creó un legado con el que se construyeron las «Escuelas de San Andrés», que hoy, como la calle donde se levantan, llevan el nombre de «Hermanos López Diéguez».

[5Pintor de cámara y Catedrático de Dibujo que da nombre en la ciudad a la calle Pintor Monroy; fue también Director del Museo de Bellas Artes. Nació en Baena en 1790 y murió en Córdoba en 1852. «Vuelto a Córdoba, fue nombrado Director de la Academia de Dibujo del Instituto Provincial y Director del Museo, cuyo catálogo formó, después de haberlo ordenado satisfactoriamente», escribe Francisco Valverde y Perales en su Historia de la Villa de Baena (Toledo, 1903, pág. 402), aunque no precisa en qué año ocurrió lo que relata. Seguramente este Monroy es pariente, aunque no sabemos en qué grado, de Telesforo Monroy, Catedrático de Latín, también baenense y Director de forma interina en 1862.

[6En sus Memorias, Luis María Ramírez de las Casas Deza hace varias alusiones a su condición de Catedrático interino del Instituto, y aporta alguna información sobre la vida interna del centro que no figura en las actas. Véase Córdoba en el siglo XIX. Memorias de Luis María Ramírez de las Casas Deza. Universidad de Córdoba, Instituto de Historia de Andalucía, Córdoba, 1977.

[7Catedrático de Historia Natural.

[8Catedrático de Latín y Castellano. En la breve reseña de su muerte aparecida en La Enseñanza. Revista General de Instrucción Pública, Archivos y Bibliotecas (Año II, nº 29, 10 de diciembre de 1866, pág. 76) se habla de él como Catedrático de Retórica y Poética.

[9Acta del 27 de septiembre de 1848. Libro de actas 1846, folio 6r. No conviene confundir esta proyectada Acade-mia con la ya por entonces existente –y que hoy perdura− Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes.

[10Cargo que corresponde a lo que posteriormente se denominaría «Gobernador Civil».

[11Libro de actas 1846, folio 7r.

[12Para la asignación de estas funciones en la apertura de curso 1878−1879, cfr. Libro de actas 1846, folio 130r, acta del 17 de septiembre de 1878.

[13Acta del 24 de mayo de 1869. Libro de actas 1846, folio 62r.

[14Por ejemplo, en el acta del 2 de septiembre de 1867. Libro de actas 1846, folio 55v.

[15Cfr. Libro de actas 1846, folio 53r.

[16Acta del 6 de diciembre de 1877. Libro de actas 1846, folio 120r.

[17Acta del 10 de diciembre de 1872. Libro de actas 1846, folio 94r. La Exposición Universal estuvo abierta entre el 1 de mayo y el 31 de octubre de 1873.

[18La Exposición Universal de París estuvo abierta del 1 de mayo al 10 de noviembre de 1878.

[19Luis María Ramírez de las Casas Deza, op.cit., págs.134−135.

[20Acta del 11 de marzo de 1874. Libro de actas 1846, folio 105v.

[21Acta del 4 de mayo de 1874. Libro de actas 1846, folio 106r.

[22Actas del 20 de febrero de 1864 y 23 de septiembre de 1865. Libro de actas 1846, folios 46r y 50r respectivamente.

[23Acta del 21 de noviembre de 1863. Libro de actas 1846, folio 43v.

[24Acta del 26 de septiembre de 1866. Libro de actas 1846, folio 53v.

[25Acta del 31 de diciembre de 1872. Libro de actas 1846, folio 94v.

[26Acta del 8 de noviembre de 1846. Libro de actas 1846, folio 01r.

[27Acta del 8 abril de 1847. Libro de actas 1846, folio 01v.

[28Acta del 25 mayo de 1860. Libro de actas 1846, folios 25r y 25v.

[29Acta del 4 de noviembre de 1868. Libro de actas 1846, folio 58r.

[30Acta del 18 de septiembre de 1876. Libro de actas 1846, folio 114r.

[31Acta del 1 de septiembre de 1863. Libro de actas 1846, folio 41r.

[32Acta del 1 de septiembre de 1864. Libro de actas 1846, folio 47r.

[33Acta del 9 julio de 1848. Libro de actas 1846, folio 04v.

[34Acta del 1 de octubre de 1847. Libro de actas 1846, folio 02v.

[35Acta del 11 octubre de 1873. Libro de actas 1846, folio 101v.

[36Acta del 31 de diciembre de 1870. Libro de actas 1846, folio 77r.

[37Acta del 20 de septiembre de 73. Libro de actas 1846, folio 101r.

[38Acta del 12 de mayo de 1869. Libro de actas 1846, folio 62r.

[39Acta del 25 de mayo de 1860. Libro de actas 1846, folio 25r.

[40Acta del 15 mayo de 1880. Libro de actas 1846, folios 142r a 146v.

[41Acta 22 de mayo de 1870. Libro de actas 1846, folio 69r.

[42Acta del 2 de septiembre de 1865. Libro de actas 1846, folio 49v.

[43Acta del 21 de noviembre de 1876. Libro de actas 1846, folio 114v.

[44Acta del 21 de noviembre de 1876. Libro de actas 1846, folio 115v.

[45Acta del 19 de noviembre de 1880. Libro de actas 1846, folio 139r.

[46Acta del 6 de mayo de 1881. Libro de actas 1846, folio 163r.

[47Libro de actas 1846, folio 06v.

[48Acta del 6 de marzo de 1852. Libro de actas 1846, folio 16v.

[49Cfr. Libro de actas 1846, págs. 38r y 38v.

[50Cfr. acta de 6 de enero 1864. Libro de actas 1846, folio 45v.

[51Acta del 5 abril de 1869. Libro de actas 1846, folio 60r.

[52Acta del 8 enero de 1879. Libro de actas 1846, folio 67v.

[53Acta de 5 de abril de 1869. Libro de actas 1846, folio 60v.

[54Cfr. Libro de actas 1846, folio 85r.

[55Cfr. Libro de actas 1846, folio 91r.

[56Acta del 11 de enero de 1878. Libro de actas 1846, folio 121r.